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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki EL NEGOCIO

DEL

SIGLO XXI

ROBERT T. KIYOSAKI

Del autor de Padre rico, Padre pobre,

bestseller número 1 del New York Times

CON JOHN FLEMING

y

KIM KIYOSAKI

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki Título original: The Business of the 21” Century Copyright © 2011 , Robert T. Kiyosaki Publicado originalmente por Dream Builders, de Video Plus, L.P., en asociación con CASHFLOW Technologies, Inc.

De esta edición:

D. R. © Santillana Ediciones Generales, S.A. de C.V., 2013. Av. Río Mixcoac 274, Col. Acacias.

C.P. 03240, México, D.F., teléfono (55) 54 20 75 30 www.editorialaguilar.com Primera edición: febrero de 2013.

ISBN: 978-607-11-2236-0

Traducción: Alejandra Ramos.

La cubierta es una adaptación de la edición original.

Impreso en México

Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser reproducida, ni en todo ni en parte, registrada o transmitida por un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrólito, magnético, electroóptico, por fotocopia o cualquier otro, sin el permiso previo, por escrito, de la editorial.

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki Dedicatoria

Le dedico este libro, El negocio del siglo XXI, a los millones de personas que se encuentran en una encrucijada en la vida: aquellas que se han visto afectadas por la crisis económica actual y que se sienten impotentes respecto a la seguridad de su futuro financiero. Quiero que sepan que, a pesar de lo que pueda parecer, éste es el mejor momento para tomar las riendas de su futuro. Yo me he pasado la vida educando a la gente para que pueda alcanzar la libertad financiera, y sé que este libro, al igual que los otros de mi serie Padre Rico, les proveerá el tipo de análisis y reflexión necesarios para crear -y conservar- riqueza suficiente para los años venideros. Una vez que aprendan la verdad sobre la forma en que funciona el dinero, y que sepan detectar las oportunidades de negocios disponibles en el siglo XXI, serán capaces de empezar a construir la vida que desean.

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki ÍNDICE

Agradecimientos

Introducción

Primera parte: Asume el control de tu futuro

¿ Por qué debes tener un negocio propio?

1. Las reglas cambiaron

2. El hilo de plata

3. ¿En dónde vives?

4. Tus valores financieros esenciales

5. La forma de pensar del empresario

6. ¡Es hora de asumir el control!

Segunda parte: Un negocio, ocho activos para la creación de riqueza Ocho razones por las que las redes de mercadeo pueden asegurar tu futuro 7. Mis años en el negocio

8. No se trata del ingreso, se trata de los activos que generan ingresos 9. Activo #1: Una educación de negocios para el mundo real 10. Activo #2: Un camino provechoso de desarrollo personal 11. Activo #3: Un círculo de amigos que comparta tus sueños y valores 12. Activo #4: El poder de tu propia red de negocios 13. Activo #5: Un negocio totalmente expandible y duplicable 14. Activo #6: Habilidades de liderazgo sin comparación 15. Activo #7: Un mecanismo para la genuina creación de riqueza 16. Activo #8: Sueños grandes y la capacidad de vivirlos 17. Un negocio en el que las mujeres sobresalgan con excelencia por Kim Kiyosaki

Tercera parte: Tu futuro comienza ahora

Lo que se necesita para comenzar tu exitoso negocio de redes de mercadeo 18. Elige sabiamente

19. Lo que se requiere

20. Vive la vida

21. El negocio del siglo XXI

Sobre los autores

Otros títulos, juegos, cursos y actividades de la serie Padre Rico Página 4

El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki Agradecimientos

Me gustaría agradecerle a Kim, mi esposa, por su amor y apoyo continuos, así como a mi familia de Padre Rico, la cual me ha ayudado a hacer llegar el mensaje de la educación financiera a millones de personas en todo el mundo.

También quiero agradecer a John Fleming sus invaluables reflexiones sobre las redes de mercadeo, a Stuart Johnson, Reed Bilbray, y al personal de VideoPlus, por su ayuda para darle forma a este libro.

Por último, expreso mi gratitud a John David Mann y a J. M. Emmet por aportar a este proyecto sus habilidades y pasión.

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki INTRODUCCIÓN

La economía está destrozada y tu empleo corre peligro, claro, si es que aún tienes uno. ¿Y

sabes qué? Llevo años pregonándolo.

Sin embargo, fue necesario que hubiera una crisis económica mundial para que la gente empezara a escuchar. No obstante, este libro no es sobre la razón por la que todo se fue al demonio, ni sobre cómo sucedió. Este libro es sobre por qué esta terrible noticia es, en realidad, buena, pero sólo si sabes cómo aprovechar la situación.

Fueron dos personas las que me enseñaron sobre los negocios. La primera fue mi padre, un hombre con una sólida preparación académica, que tuvo altos puestos como empleado del gobierno. La otra fue el mejor amigo de mi padre, quien dejó la escuela, antes de acabar la preparatoria y luego se convirtió en millonario por méritos propios. Mi verdadero padre tuvo problemas financieros durante toda su vida y cuando murió prácticamente no tenía nada que probara que la suya había sido una vida de arduo trabajo. Por otra parte, el mejor amigo de mi padre llegó a ser uno de los hombres más ricos de Hawái.

Siempre consideré que estos hombres eran mi “padre pobre” y mi “padre rico”, respectivamente. A mi verdadero padre lo amé y admiré muchísimo; asimismo, le juré que ayudaría a toda la gente que me fuera posible para evitar el sufrimiento, los fracasos y los tratos indignos que abundaron en su propio camino.

A partir de que me fui de casa, tuve todo tipo de experiencias. Serví en el Cuerpo de Marina como piloto de un helicóptero en la Guerra de Vietnam. Luego trabajé en Xerox; ahí empecé como vendedor y, cuatro años después, dejé el empleo con el título del mejor vendedor de la compañía. A continuación desarrollé varios negocios multimillonarios a nivel internacional, para retirarme a los 47 años y entregarme a mi pasión: enseñar a otros a crear riqueza y tener la vida de sus sueños, en lugar de conformarse con la mediocridad y la sombría resignación.

En 1997 escribí un libro sobre mis experiencias, y con él debo haber tocado las fibras de al menos unos cuantos lectores porque Padre Rico, Padre Pobre llegó a la lista de los más vendidos del New York Times, permaneció en ella más de cuatro años y, desde entonces, ha sido descrito como “el libro de negocios más vendido de todos los tiempos”.

A partir de ese momento comencé a publicar una serie completa de libros con la filosofía de Padre Rico y, aunque cada uno de ellos ha tenido un enfoque ligeramente distinto, todos describen el mismo mensaje del primero. Dicho mensaje también se encuentra en el corazón del libro que ahora sostienes en tus manos.

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki

Responsabilízate de tus finanzas o acostúmbrate

a recibir órdenes por el resto de tu vida.

Sé el amo del dinero o conviértete en su esclavo.

Es tu decisión.

Tuve la increíble suerte de que mis experiencias y mentores me enseñaran a generar riqueza genuina. Gracias a eso pude retirarme de la vida laboral por completo. Hasta ese momento trabajé para construir el futuro de mi familia, pero desde mi retiro sólo he trabajado para ayudar a construir el tuyo.

Durante los últimos diez años me he dedicado a buscar las maneras más efectivas y prácticas de ayudar a otros a transformar sus vidas en el siglo XXI a través del aprendizaje de cómo construir riqueza genuina. En nuestros libros de Padre Rico, mis socios y yo hemos escrito acerca de muchos tipos de negocios e inversiones, pero en todos esos años de intensa investigación, en algún momento encontré un modelo particular de negocio que, en mi opinión, es uno de los más prometedores para que el mayor número posible de gente pueda asumir el control de su vida financiera, de su futuro y de su destino.

Algo más: cuando digo riqueza genuina, no me refiero exclusivamente al dinero. Sí, el dinero es parte de ella, pero no lo es todo. Generar riqueza genuina tiene mucho más que ver con ser el constructor que con lo construido.

En este libro te mostraré por qué tienes que construir tu propio negocio, y qué tipo de negocio debe ser. Pero no sólo se trata de cambiar el tipo de negocio en el que ahora trabajas, sino de que te transformes también. Yo te puedo enseñar a encontrar lo que necesitas para desarrollar el negocio perfecto para ti, pero para que éste crezca, tú también tienes que hacerlo.

Bienvenido al negocio del siglo XXI.

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki PRIMERA

PARTE

Asume el control de tu futuro

¿ Por qué debes tener un negocio propio?

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki 1.

Las reglas cambiaron

Vivimos tiempos difíciles. Los últimos años nos han traído un desfile constante de miedo y pánico que se refleja en los encabezados de los periódicos, en las salas de juntas y en las cocinas de todo Estados Unidos. La globalización, las importaciones, los decrementos, los remates, las hipotecas subprime, las coberturas tipo swap, los esquemas Ponzi, los fiascos de Wall Street, las recesiones... Una mala noticia tras otra.

En los primeros meses de 2009, los despidos en empresas estadounidenses alcanzaron la cifra de un cuarto de millón al mes. Ahora que escribo esto, a finales de 2009, la tasa de desempleo es del

10.2 por ciento y sigue en aumento. Asimismo, la situación de las personas que lograron conservar su empleo pero que vieron disminuidas sus horas de trabajo y los honorarios pagados por las mismas, es aún peor. La estrepitosa caída en el empleo es una epidemia a la que muy pocos son inmunes. De los ejecutivos y mánagers de nivel medio, a los empleados administrativos y los de escritorio; de los banqueros a los empleados de ventas al menudeo, todo mundo está en riesgo. Incluso la industria del cuidado de la salud que, hasta hace poco, era considerada una zona de empleos seguros, sufre recortes en su fuerza de trabajo de manera significativa.

En una encuesta realizada en 2009 por USA Today, 60 por ciento de los estadounidenses dijeron que consideraban que la situación económica actual representaba la mayor crisis en sus vidas.

En el verano de 2008, de pronto los portafolios para el retiro de mucha gente perdieron la mitad de su valor, o incluso más. Los bienes raíces se desplomaron. Lo que la gente creía que eran activos sólidos y confiables se vaporizó. La seguridad laboral se fue para siempre.

Una encuesta realizada en 2009 por USA Today, arrojó que 60 por ciento de los estadounidenses consideraban que la situación económica actual representaba la mayor crisis en sus vidas.

Por supuesto, tú ya lo sabes. Pero hay algo que quizá desconoces: Nada de esto es una noticia.

Sí, claro, se necesitó de una crisis económica para que la gente comenzara a despertar ante el Página 9

El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki hecho de que su estilo de vida se encontraba en peligro, pero tus ingresos no se pusieron bajo riesgo de la noche a la mañana, siempre lo han estado.

La mayor parte de la población de los Estados Unidos ha vivido desde siempre al borde del precipicio, sobre la cuchilla que divide a la solvencia y la ruina; siempre ha confiado en que el siguiente cheque de nómina le sirva para cubrir los gastos de cada mes, aunque sólo le deje un colchoncito muy pequeño de ahorros en efectivo y, frecuentemente, ni siquiera eso. Ese cheque sirve para que “cambies tu tiempo por dinero” y, en una recesión, se convierte en la fuente de ingreso menos confiable que existe. ¿Por qué? Porque cuando el número de gente empleada comienza a caer, hay menos ingreso disponible en circulación con el que se puede pagar el tiempo que destinas a un empleo.

TE LO DIJE

No quisiera salir con el típico: “Te lo dije”, pero... Te lo dije.

Lo he repetido durante años: Ya no existen los empleos seguros. El Estados Unidos corporativo del siglo XXI es un dinosaurio que tiembla porque está al borde de la extinción, y la única manera de que puedas tener un futuro seguro es que asumas el control del mismo.

Aquí te presento lo que escribí en 2001, en un libro intitulado, La escuela de negocios para la gente a la que le gusta ayudar a otros:

En mi opinión, los Estados Unidos y muchas otras naciones occidentales sufrirán un desastre económico que se avecina, y que será ocasionado porque el sistema educativo ha fallado y no ha podido ofrecerles a sus estudiantes un programa de educación financiera realista, de manera adecuada.

Ese mismo año, en una entrevista para Nightingale-Conante, dije: Si crees que los fondos mutualistas van a estar ahí para ti, si quieres apostarle tu vida a los altibajos del mercado de valores, entonces estarás apostando tu jubilación misma. ¿Qué sucede si el mercado de valores sube y luego vuelve a caer cuando tengas 85 años? No tendrás control. No estoy diciendo que los fondos mutualistas sean malos, sólo digo que no son seguros y que no son la decisión más sabia. Que yo no apostaría mi futuro financiero con ellos.

Nunca antes en la historia del mundo tanta gente había apostado su retiro en el mercado de valores. Es una locura. ¿Tú crees que Seguridad Social estará ahí para cuidarte? Entonces seguramente también crees en el conejo de Pascua.

Y en una entrevista que di en marzo de 2005, dije: La mayor fortaleza de un activo de papel es su liquidez, pero eso también es su mayor debilidad. Todos sabemos que habrá otra caída del mercado y que nos va a volver a afectar. ¿Por qué habrías de adquirir este tipo de activos?

¿Y qué fue lo que sucedió? Que hubo otro colapso del mercado y mucha gente volvió a resultar Página 10

El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki afectada. ¿Por qué? Porque no pudimos cambiar nuestros hábitos ni nuestra forma de pensar.

En 1971, la economía estadounidense dejó de regirse por el patrón oro. Y por cierto, esto sucedió sin la aprobación del Congreso; sin embargo, lo más importante es que pasó. ¿Por qué es tan importante? Porque nos permitió imprimir más y más dinero, todo el que quisimos, sin que estuviera sustentado por ningún valor real o sólido.

Esta desviación de la realidad nos abrió la puerta al auge económico más grande de la historia.

Durante las siguientes tres y media décadas, la clase media norteamericana experimentó una suerte de explosión. Mientras el dólar se devaluaba y el valor en libros de los bienes raíces y otros activos se inflaba, la gente común se fue volviendo millonaria. De repente hubo crédito disponible para cualquier persona, en cualquier momento y lugar; y las tarjetas de crédito comenzaron a aparecer como hongos tras las lluvias primaverales. Para pagar esas tarjetas de crédito, los estadounidenses utilizaron sus casas como pagarés: refinanciando y pidiendo prestado, prestando y refinanciando.

Porque, después de todo, el valor de los bienes raíces siempre sube, ¿verdad?

Pues no. Para 2007 ya le habíamos inyectado a este globo financiero todo el aire caliente que podía soportar, y la fantasía se desplomó hasta golpear el suelo de nuevo. Pero no solamente colapsaron Lehman Brothers y Bear Sterns. Millones de personas perdieron sus planes 401 (k) para el retiro, sus pensiones y empleos.

El número de personas que viven oficialmente por debajo de la línea de pobreza se incrementa con rapidez. El número de personas que trabajan después de cumplir los 65 años también va en ascenso.

En la década de los cincuenta, cuando General Motors era la empresa más poderosa de los Estados Unidos, la prensa tomó una declaración del presidente de GM y la convirtió en una frase publicitaria que duró décadas: “Mientras GM avance, también lo hará el país.” Pues bien, amigos, tal vez ya no sea tan buena frase porque en 2009 GM cayó en bancarrota y, ese mismo verano, el estado de California comenzó a pagar sus deudas con pagarés en lugar de efectivo.

Justamente ahora está disminuyendo el porcentaje de estadounidenses que son dueños de su propia casa. Los remates hipotecarios están a la alza, y el número de familias de clase media a la baja. Las cuentas de ahorro, si acaso existen, son cada vez más pobres, y el endeudamiento familiar es cada vez mayor. El número de personas que viven oficialmente por debajo de la línea de pobreza se incrementa con rapidez. El número de personas que trabajan después de cumplir los 65 años también va en ascenso. La cantidad de gente que quiebra se ha disparado hasta el cielo.

Además, muchos estadounidenses no tienen suficiente dinero para retirarse, pero ni de broma.

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki

¿Pudieron todas estas malas noticias atraer tu atención? Seguramente, pero no estás solo. Los estadounidenses de todas partes ya dejaron de darle vueltas al asunto y fingir demencia. ¡Genial!

Ahora estás despierto y consciente de lo que sucede. No es agradable, claro, así que analicémoslo con cuidado para comprender qué significa y qué puedes hacer al respecto.

ES UN NUEVO SIGLO

Siendo niño, mis padres me enseñaron la misma fórmula del éxito que seguramente te dieron a ti: ve a la escuela, estudia con ahínco y obtén buenas calificaciones para que puedas conseguir un empleo seguro, bien pagado y con prestaciones. Y entonces, tu empleo se hará cargo de ti.

Sin embargo, la anterior es una noción de la era industrial, y nosotros ya no estamos en ella. Tu empleo no se hará cargo de ti. El gobierno tampoco se hará cargo de ti. Nadie lo hará. Es un nuevo siglo y las reglas ya cambiaron.

Mis padres creían en la seguridad de tener un empleo, en las pensiones de las empresas, en Seguridad Social y en Medicare. Pero todas estas son ideas desgastadas y obsoletas, remanentes de una época que ya se fue. En la actualidad, la seguridad de tener empleo es sólo una broma, y la mera noción de tener un trabajo de por vida en una sola compañía -ideal que con tanto orgullo defendió IBM en sus buenos tiempos-, es tan anacrónica como una máquina de escribir.

Muchas personas creyeron que sus planes de retiro 401 (k) estaban a salvo porque los respaldaban acciones de blue-chip y fondos mutualistas, así que, ¿qué podría salir mal? Pero luego resultó que todo salió mal. La razón por la que estos conceptos, que alguna vez fueron como vacas sagradas, ya no pueden seguir dando leche es porque ahora todos son obsoletos: las pensiones, la seguridad de un empleo y la certeza de una jubilación. Repito, son ideas perpetuadas de la era industrial, pero los siglos han pasado, vivimos la era de la información y necesitamos acciones y pensamientos congruentes con este tiempo.

Por suerte, la gente ya comenzó a escuchar y aprender. Es una lástima que se necesite de sufrimiento y dificultades para entender las lecciones. Pero bueno, al menos, ya estamos aprendiendo. Cada vez que atravesamos por una crisis importante -como la caída de las dot-com, la crisis económica post 9/11, el pánico financiero de 2008 o la recesión del 2009-, más gente comprende que las antiguas redes de protección ya no podrán sostenernos.

El mito corporativo terminó. Si pasaste años subiendo por la escalera de una empresa, ¿alguna vez te detuviste a contemplar el panorama? ¿Cuál panorama?, me preguntas. El trasero de la persona que está frente a ti. Eso es lo que tienes al frente. Si quieres seguir viendo eso por el resto de tu vida, entonces tal vez este libro no es para ti. Pero si estás harto de mirar el trasero de alguien más, entonces continúa leyendo.

Página 12

El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki QUE NO TE VUELVAN A ENGAÑAR

En este preciso momento el desempleo continúa creciendo. Para cuando termines de leer estas palabras, ¿quién sabe? La situación podría haber cambiado. No te engañes, cuando el valor del empleo y los bienes raíces vuelvan a girar y el crédito se afloje de nuevo, como inevitablemente sucederá, no vuelvas a ceder ante la sensación de falsa seguridad que los metió, a ti y al resto del mundo, en este desastre financiero desde el principio.

En el verano de 2008 los precios de la gasolina subieron hasta cuatro dólares por galón. Las ventas de camionetas se desplomaron como piedra y, de repente, todo mundo andaba en un automóvil pequeño o híbrido. Pero piensa en lo que sucedió después: para 2009 los precios ya habían bajado a dos dólares y, ay, Dios mío, ¡la gente volvió a comprar camionetas!

¡¿Cómo?! ¿De verdad creemos que los precios van a permanecer así de convenientes? ¿Que bajaron para siempre y que, por tanto, es bastante lógico comprar autos que consumen gasolina a lo loco? ¿En serio podemos ser tan ciegos? (Estoy tratando de ser amable, pero la palabra que usaría es “estúpidos”.)

Por desgracia la respuesta es: “Sí.” No sólo nos engañan una vez: permitimos que lo hagan una tras otra. Desde niños, seguramente escuchamos, leímos o nos contaron la fábula de “La hormiga y la cigarra”; sin embargo, la mayoría se aferra a vivir con la visión de la cigarra.

No permitas que los encabezados te distraigan. Siempre hay algún rumor idiota que trata de captar tu atención para que no te ocupes del serio asunto de construir tu vida. Es sólo ruido. Sin importar si se trata de terrorismo, recesión o el escándalo electoral más reciente, en realidad no tiene nada que ver con lo que necesitarías estar haciendo hoy para construir tu futuro.

En la Gran Depresión mucha gente logró crear fortunas. Asimismo, en los tiempos de los mayores auges, como el de los bienes raíces en la década de los ochenta, millones y millones de personas se negaron a hacerse cargo de su futuro; -gente que ignoró todo lo que voy a compartir contigo en este libro-; y terminó teniendo fuertes dificultades económicas o en bancarrota. Y, de hecho, la mayoría continúa en la misma situación.

Pero el problema no es la economía, sino tú.

¿Estás molesto por la corrupción del ámbito corporativo? ¿Estás enojado con Wall Street y los grandes bancos por permitir que sucediera esta crisis? ¿Con el gobierno por no hacer lo necesario, por hacer demasiado o por equivocarse tanto y no hacer lo correcto? ¿Estás molesto contigo mismo por no asumir el control desde antes?

La vida es difícil. Pero, ¿qué piensas hacer al respecto? Quejarte y despotricar no asegurará tu futuro. Tampoco te servirá culpar a Wall Street, a los grandes banqueros, al Estados Unidos corporativo, ni al gobierno.

Si deseas un futuro sólido, necesitas crearlo. La única forma de que asumas el control de tu futuro es haciéndote cargo de tu fuente de ingresos. Necesitas tener tu propio negocio.

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki 2

El hilo de plata

El 13 de julio de 2009 la revista Time presentó un reportaje en la página 2, llamado “10

preguntas para Robert Kiyosaki”. Una de las preguntas que me hicieron fue: “¿Existe la posibilidad de crear compañías nuevas en medio de esta turbulenta economía?”

“¡¿Bromeas?!”, fue lo primero que pensé. Pero mi respuesta fue la siguiente: Éste es el mejor momento. El verdadero empresario surge en los malos tiempos. A los empresarios no les importa si el mercado sube o baja. Los empresarios crean mejores productos y procesos, así que, cada vez que alguien dice: “Oh, las oportunidades son menos ahora”, es porque se trata de un perdedor.

Ya escuchaste una enorme cantidad de malas noticias sobre la economía. ¿Estás listo para las buenas nuevas? Bien, pues las malas noticias son también las buenas. Te diré lo mismo que a la revista Time: Una recesión es el mejor momento para comenzar tu propio negocio. Cuando la economía se desacelera, el espíritu empresarial se aviva como una estufa de leña bien provista en una fría noche de invierno.

Pregunta: ¿Qué tienen en común los imperios de Microsoft y Disney además de que ambos son exitosos negocios multimillonarios que se han convertido en marcas reconocidas en todo el mundo?

Respuesta: Que ambos se iniciaron durante una recesión.

De hecho, más de la mitad de las empresas que conforman el promedio industrial del Dow Jones empezaron a funcionar en una recesión.

¿Por qué? Es sencillo: en tiempos de incertidumbre económica, la gente se vuelve creativa. Las personas salen de su zona de confort y toman la iniciativa para lograr salir adelante. Es parte del antiguo y sano espíritu empresarial estadounidense en su máxima expresión. Cuando la situación se pone difícil, los más valientes sacan lo mejor de sí.

Para empezar, el mercado para nuevas oportunidades madura en los tiempos de desafío económico. Hace cinco años, cuando el valor de los bienes raíces se fue hasta el cielo y había crédito disponible por todos lados, en realidad no había gente hambrienta. Todo mundo tenía la barriga llena, se sentía seguro y sólo estaba en busca de ingresos alternativos. A los empleados no Página 14

El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki les preocupaba la estabilidad financiera de sus empleadores ni si continuaría habiendo un cheque de nómina en su futuro.

Pero ahora que los recortes son a gran escala, y todo mundo está preocupado por lo que vendrá, hay millones de personas re evaluando su situación financiera con mucha seriedad, y que se dan cuenta de que si quieren tener un futuro seguro en el que puedan confiar, necesitarán elaborar y echar a andar el plan B. Hoy en día la gente está más ansiosa que nunca por ganar algo extra de dinero y, debido a lo mismo, está más receptiva y dispuesta a abrir su mente a nuevas posibilidades.

De hecho, la situación ya era así desde antes de la catástrofe económica. El interés por controlar nuestro futuro económico comenzó a surgir en los ochenta, y se exacerbó particularmente a principios del nuevo siglo. Esto es lo que declaró la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en 2007, en un reporte intitulado Work, Entrepreneurship and Opportunity in 21st Century America: “Millones de estadounidenses están practicando actividades empresariales a través de pequeños negocios propios.”

72 por ciento de los adultos estadounidenses preferiría trabajar para sí mismo, que para alguien más, mientras que 67 por ciento piensa, de manera “regular” o “constante”, en dejar su empleo.

Ahora bien, aunque yo no soy economista, sí conozco a uno: Paul Zane Pilzer.

Paul es un joven genio. Fue el vicepresidente más joven en la historia de Citibank y luego abandonó el ámbito bancario para dedicarse a hacer millones a través de sus negocios personales.

Ha tenido algunos bestsellers en la lista del New York Times, predijo la crisis de “ahorros y préstamos” y fue asesor económico en dos administraciones presidenciales. Definitivamente es alguien a quien vale la pena escuchar.

Paul habla de un cambio de 180 grados en los valores culturales inherentes a la naturaleza de cómo se elige una carrera, ahora que la estructura convencional empresa-empleado está cediendo el camino a la tendencia empresarial.

La sabiduría tradicional de la segunda mitad del siglo xx nos sugería asistir a la escuela, recibir una buena educación y terminar trabajando para una empresa grande. La idea de tener tu propio negocio se consideraba riesgosa. Admirable, tal vez, pero riesgos a y hasta un poco disparatada.

En la actualidad, las cosas son exactamente al revés.

Paul está en lo correcto. El reporte que mencioné anteriormente de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, también hace referencia a una encuesta de Gallup en la que se descubrió que 61 por ciento de los estadounidenses asegura que preferiría ser su propio jefe. Otra encuesta, de la empresa Decipher de Fresno, arrojó que 72 por ciento de los adultos estadounidenses preferiría Página 15

El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki trabajar para sí mismo, que para alguien más, y que 67 por ciento piensa, de manera “regular” o

“constante”, en dejar su empleo.

Pero no solamente se trata de ganarse la vida, sino de la calidad de la forma en que la vivimos.

La gente está empezando a darse cuenta de que desea un mayor control sobre su existencia. Las personas quieren estar más conectadas a sus familias, estar a cargo de la distribución de su tiempo, trabajar desde casa, definir sus destinos. En el estudio realizado por Decipher, 84 por ciento de los encuestados dijo que trabajaría con más ahínco si fuera propietario de su propio negocio. ¿Cuál era la razón principal que tenían para desear trabajar para sí mismos? “Para sentir más pasión por mi vida laboral.”

Lo que sucede es que el mito del siglo XX sobre la seguridad del empleo y la promesa de que el camino hacia una vida larga, feliz y plena, radica en trabajar para alguien más, se está desmoronando ante nuestros ojos.

LA MITOLOGÍA DEL EMPLEO

Estamos tan adoctrinados por nuestras circunstancias, que creemos que el empleo es algo natural. Sin embargo, lejos de ser “históricamente” normal, todo el concepto de ser empleado es, en realidad, un fenómeno bastante reciente.

En la era agraria, la mayoría de la gente se desempeñaba como empresaria. Así es, casi todos eran granjeros que trabajaban las tierras del rey pero, sin ser sus empleados. Ellos no recibían cheques de nómina del monarca. De hecho, sucedía lo contrario: el granjero le tenía que pagar al rey un impuesto por el derecho a usar su tierra. Esos granjeros en realidad se ganaban la vida como empresarios con negocios pequeños. Eran carniceros, panaderos y fabricantes de velas, que iban heredando su oficio a través del linaje de la familia. En la actualidad aún quedan pruebas de aquella práctica, ya que algunas personas conservan, en su apellido en inglés, el oficio de su familia: Smith, para el herrero del pueblo; Baker, para los propietarios de panaderías; Farmer, porque el negocio de la familia era la agricultura; Taylor, que viene de la profesión de sastre; y Cooper, antiguo término utilizado en inglés para referirse a quienes se dedicaban a la fabricación de barriles.

No fue sino hasta la era industrial que se comenzó a necesitar y a exigir otro tipo de producto: empleados. Como respuesta, el gobierno asumió la tarea de educar de forma masiva, y adoptó el sistema prusiano, sistema que, hasta la fecha, sigue siendo modelo para la mayoría de las escuelas occidentales del mundo.

¿Alguna vez te has preguntado de dónde vino la idea de jubilarse a los 65 años? Te responderé: de Qtto von Bismarck, el presidente de Prusia en 1889. En realidad, el plan de Bismarck sugería la edad de 70, no 65 años, pero eso ya no importa mucho. Prometerles a sus adultos mayores una pensión garantizada cuando cumplieran 65 años no fue un riesgo económico demasiado grande Página 16

El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki para el gobierno de Bismarck. En aquel tiempo la expectativa de vida del prusiano promedio era de 45 años. En la actualidad hay tanta gente que llega a vivir hasta 80 o 90, que esa misma promesa muy bien podría llevar a la quiebra al gobierno federal en la próxima generación.

Si investigas la filosofía detrás de la educación prusiana, encontrarás que su propósito era producir soldados y empleados: gente que siguiera órdenes e hiciera todo lo que se le dijera. El sistema prusiano busca la producción masiva de empleados.

En las décadas de los sesenta y los setenta en los Estados Unidos, compañías como IBM

establecieron el concepto de “empleo para toda una vida”, como el patrón de oro de la seguridad laboral. Sin embargo, el empleo en IBM llegó a su punto más alto en 1985 y, a partir de entonces, todo el concepto de una carrera sólida y confiable en una empresa comenzó a decaer. Y sigue haciéndolo hasta la fecha. “Mientras GM avance, también lo hará el país.”

Y aquí estamos, medio siglo después, y las cosas no le están saliendo nada bien a GM. ¿Eso significa que Estados Unidos está destinado al fracaso? No: significa que el mito de la seguridad corporativa y el plan de los cuarenta años se acabó.

FIEBRE EMPRESARIAL

No quiero decir que el empleo sea algo negativo. Sólo estoy aclarando que es una de varias maneras de generar ingresos, y que es sumamente limitada. Y lo que sucede es que la gente se está dando cuenta de ello. Estas personas, incluyéndote a ti, ya vieron que la única forma en que de verdad podrán tener lo que quieren en la vida es dando el primer paso en el camino del empresario.

Y por cierto, debo aclarar que no soy el único que lo nota. Tal vez no has escuchado hablar de Muhammad Yunus, autor de Banker to the Poor, pero el Comité del Premio Nobel de Oslo, Noruega, sí. De hecho, lo galardonaron en 2006 por su concepto de microcréditos para empresarios del Tercer Mundo. “Toda la gente es empresaria”, dice Yunus, “pero algunos no tienen la oportunidad de descubrirlo.”

La fiebre empresarial ha incrementado la velocidad de su crecimiento porque, cuando la economía desacelera, la actividad empresarial se exacerba. De hecho, los empresarios prosperan

en los tiempos difíciles.

Yunus dijo esto antes de que la economía empezara a estancarse entre 2007 y 2008. Y ahora que se propagan todas las malas noticias financieras, más y más gente busca, de manera activa, la forma de hacer exactamente lo que dice el señor Yunus.

La fiebre empresarial ha incrementado la velocidad de su crecimiento porque, cuando la Página 17

El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki economía desacelera, la actividad empresarial se exacerba. De hecho, los empresarios prosperan en los tiempos difíciles. Cuando hay incertidumbre, siempre buscamos otras maneras de generar ingresos. Si sabemos que no podemos confiar en los empleadores, entonces comenzamos a buscar por nosotros mismos; creemos que ha llegado el momento de movernos de la zona de confort y ser creativos para lograr salir adelante en el aspecto económico.

Un estudio de la Reserva Federal de los Estados Unidos muestra que el valor neto del hogar promedio para los empresarios es cinco veces mayor al del valor de los empleados convencionales. Esto significa que los empresarios tienen cinco veces más probabilidades de superar este descalabro sin grandes daños, e incluso con más fuerza que antes del mismo. Yeso sucede porque ellos crean su propia solidez económica.

Otro estudio reciente muestra que la mayoría de los votantes en los Estados Unidos consideran que la actividad es la clave para resolver la crisis económica actual. “La historia nos ha enseñado en muchas ocasiones que estas nuevas compañías y el espíritu empresarial son la mejor forma de reforzar una economía en recesión”, explicó el director ejecutivo del estudio.

¿En serio?

Quizá esa “mayoría de votantes estadounidenses” que dice creer en el espíritu empresarial empezará a mover el trasero y, de verdad, hará algo al respecto. Creo que es posible; sin embargo, tampoco espero con ansiedad que eso suceda. En realidad, la economía en recesión que sí me interesa que se fortalezca es la tuya.

Tal vez atravesamos tiempos que son difíciles en el aspecto financiero para casi toda la gente, pero para algunos empresarios, -aquellos que tienen una mente con suficiente apertura para entender lo que voy a explicar en los siguientes capítulos-, estos tiempos están impregnados de un gran potencial económico. Porque no solamente llegó el momento de tener tu propio negocio, también es el momento idóneo.

Como ya dije, cuando la situación se pone difícil, los más valientes sacan lo mejor de sí. Y si lo anterior es verdad -y yo sé que lo es-, entonces ya sólo nos queda responder dos preguntas.

La primera: ¿Estás dispuesto a ser de los más valientes? y si tu respuesta fue: “Sí”, entonces la segunda es: ¿Qué implica sacar lo mejor de tí?

No puedo responder la primera pregunta por ti, pero sí sé con exactitud la respuesta a la segunda. Este libro es sobre lo que implica “sacar lo mejor de ti”.

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki 3

¿En dónde vives?

Así que has trabajado muy duro por años y has ido subiendo por la escalera. Quizá continúas muy cerca del principio de la misma o, tal vez, ya casi llegas a la cima. Pero eso no es lo importante. Lo que importa es esa pregunta que has olvidado y que debiste preguntarte antes de invertir todo ese tiempo y esfuerzo en escalar: ¿En dónde está apoyada la escalera?

Stephen R . Covey señala que el problema no es cuán rápidamente o cuán alto subas, sino que la escalera esté apoyada en el muro incorrecto.

El propósito de este capítulo es que dejes de subir por un instante y verifiques la posición de tu escalera. Y si no estás feliz con ella, que encuentres el lugar a donde desearías moverla.

¿CÓMO PRODUCES EL DINERO QUE GANAS?

La mayoría de las personas asumen que su situación financiera está definida por lo que cada quien gana, lo que vale, o por una combinación de ambos. Y, sin duda, hay algo de verdad en ello. La revista Forbes define como “adinerada” a una persona que gana más de un millón de dólares al año (cerca de 83333 dólares al mes, o poco menos de 20000 a la semana), y “pobre” a alguien que gana menos de 25000 dólares al año.

Pero lo más importante no es la cantidad de dinero que generes, sino la calidad del mismo. En otras palabras, no se trata de cuánto hagas, sino de cómo y de su fuente de origen. Existen cuatro fuentes distintas de flujo de efectivo. Cada una es muy diferente a las demás, y cada una determina un estilo de vida específico que no tiene que ver con la cantidad de dinero que se genere.

Después de publicar Padre Rico, Padre Pobre, escribí un libro en el que se explicaba cada ámbito de estos cuatro tipos de ingresos. Mucha gente ha dicho que El cuadrante del flujo de efectivo es lo más importante que he escrito porque trata de asuntos fundamentales para quienes están listos para realizar cambios verdaderos en su vida.

El cuadrante de flujo de efectivo representa los distintos métodos en que se genera el ingreso de dinero. Por ejemplo, un empleado gana dinero con su empleo y trabajando para alguien más o para una compañía.

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki

El autoempleado es una persona que gana dinero trabajando para sí misma, ya sea como un operador autónomo o a través de un pequeño negocio. Los dueños de negocios tienen una empresa grande, que se define por lo general como un negocio de 500 empleados o más, y que genera ganancias. Los inversionistas ganan dinero por medio de sus distintas inversiones; -dicho de otra forma-, a través de dinero que produce más dinero.

E = Empleado

A = Autoempleado

D = Dueño de negocio

I = Inversionista

¿A cuál cuadrante perteneces tú? Es decir, ¿de cuál cuadrante proviene la mayor parte del ingreso que utilizas para vivir?

EL CUADRANTE E

Una abrumadora mayoría aprende, vive, ama y deja esta vida por completo dentro del cuadrante E. Nuestro sistema educativo y cultural nos entrena, desde que nacemos hasta que morimos, a vivir en el cuadrante E.

La filosofía que opera en este mundo es la misma que mi padre pobre, -mi verdadero padre- me enseñó y, probablemente, la misma que tú aprendiste al crecer: asiste a la escuela, estudia mucho, saca buenas calificaciones y consigue un buen empleo en una compañía importante.

EL CUADRANTE A

Impulsada por la necesidad de ejercer más libertad y autodeterminación, mucha gente migra del cuadrante E al A. Éste es el lugar adonde va la gente para “tener logros propios” e ir detrás del sueño americano.

El cuadrante A incluye un amplio rango de poder de ganancias, que va desde la adolescente free lance que cuida niños o hace paisajismo y que apenas va comenzando en la vida, hasta el Página 20

El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki muy bien pagado abogado, asesor u orador que tiene una firma propia.

Pero, sin importar si ganas 8 dólares la hora u 80000 al año, el cuadrante A casi siempre resulta ser una trampa. Tal vez creíste que habías “corrido a tu jefe”, pero, en realidad, lo único que sucedió fue que cambiaste de jefes. Sigues siendo empleado; la única diferencia es que, cuando quieres culpar de tus problemas al jefe, resulta que el jefe eres tú.

El cuadrante A puede ser un lugar muy ingrato y hostil porque aquí todo mundo se desquita contigo. El gobierno se desquita contigo porque inviertes todo un día de la semana tan sólo para cumplir con tus obligaciones fiscales. Tus empleados se desquitan contigo, también los clientes, y tu familia también lo hace porque nunca pasas tiempo con ella. ¿Pero cómo podrías hacerlo? Si tomas tiempo libre, pierdes ventaja. No tienes tiempo libre porque, si quieres tomarte unos días, el negocio deja de producir dinero.

De una manera bastante objetiva, la “A” es una de autoesclavizante: realmente no eres dueño del negocio, más bien, el negocio es tu dueño.

EL CUADRANTE D

El cuadrante Des el lugar a donde va la gente que quiere crear grandes negocios. La diferencia entre un negocio de este cuadrante y uno del anterior es que en el cuadrante A, tú trabajas para el negocio, y en el D, el negocio trabaja para tí.

Yo tengo muchos negocios del cuadrante D, entre los cuales se incluye mi compañía de manufacturas, el negocio de bienes raíces, empresas mineras, y otras.

Quienes viven y trabajan en el cuadrante D se protegen contra toda recesión porque tienen control sobre la fuente de su propio ingreso.

EL CUADRANTE I

Esto no es difícil en absoluto. Mi padre rico me enseñó a vivir en el cuadrante I, jugando Monopolio, y todos sabemos bien de qué se trata: cuatro casas verdes, un hotel rojo; cuatro casas verdes, un hotel rojo.

CAMBIAR DE EMPLEO NO SIGNIFICA

CAMBIAR DE CUADRANTE

Ahora permíteme explicarte por qué es tan importante entender los distintos cuadrantes.

¿Cuántas veces has escuchado a alguien que se queja de su empleo, decide hacer un cambio y, años después, termina quejándose exactamente de lo mismo que antes?

• Sigo trabajando y trabajando mucho, pero no logro progresar.

• Cada vez que recibo un aumento, se lo comen los impuestos y los gastos más fuertes en que Página 21

El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki necesito incurrir.

• Preferiría dedicarme a [llena los corchetes], pero en esta etapa de mi vida no puedo darme el lujo de volver a la escuela y aprender una nueva profesión.

• ¡Este empleo es una porquería!

Éstas y muchas otras quejas similares son típicas de una persona que está atrapada, no en cierto empleo, sino en un cuadrante completo. El problema es que, casi siempre, cuando la gente tiene la iniciativa de hacer un cambio drástico en su vida, lo único que hace es cambiar de empleo. Lo que se debe hacer es cambiar de cuadrante.

Liberarse de las típicas estructuras laborales y crear tu propio flujo de efectivo, te coloca en la mejor posición para enfrentar una tormenta económica por la sencilla razón de que, de esta manera, ya no dependes de que un jefe o la economía determinen tus ingresos anuales. Ahora tú eres quien decide.

La mayoría de la gente vive en el lado izquierdo -cuadrantes E y A-. Nos entrenan para vivir y crecer ahí. “Saca buenas calificaciones para que obtengas un buen empleo”, nos dicen. Sin embargo, en el cuadrante D no importan las calificaciones, ya que tu banquero jamás te va a pedir tu boleta sino tus estados financieros.

Liberarse de las típicas estructuras laborales y crear tu propio flujo de efectivo te coloca en la mejor posición para enfrentar una tormenta económica por la sencilla razón de que, de esta manera, ya no dependes de que un jefe o la economía determinen tus ingresos anuales. Ahora tú eres quien decide.

Por lo menos 80 por ciento de la población vive en lado izquierdo de este diagrama. Y, muy particularmente, siempre nos inculcan que en el cuadrante E encontraremos seguridad. Por otra parte, la libertad se encuentra en el lado derecho de los cuadrantes D e I. Si quieres mudarte a esa zona, puedes hacerlo. Pero si lo que deseas es esa relativa seguridad del lado izquierdo, entonces lo que compartiré en este libro tal vez no sea para ti. Pero es una decisión que sólo te corresponde a ti.

¿En cuál cuadrante vives?

¿En cuál cuadrante quieres vivir?

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki

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Tus valores financieros esenciales

Los cuadrantes de los que hablo no son solamente cuatro estructuras distintas de negocio.

Tiene mucho más que ver con estructuras mentales. El cuadrante que elijas del que provengan tus ingresos principales -no tiene tanto que ver con circunstancias externas, educación, entrenamiento, la economía, o las oportunidades disponibles en tu entorno-, como con lo que realmente eres en lo más profundo. Es decir, con tus fortalezas, debilidades e intereses genuinos.

Es una cuestión de valores financieros fundamentales. Estas diferencias son las que nos atraen a, o repelen de los distintos cuadrantes.

Es importante entender esto porque significa que mudarse del cuadrante E o A al D no es tan sencillo corno notificar un cambio de dirección en la oficina de correos. Aquí no sólo cambia lo que haces sino, de una forma bastante real, también se modifica lo que eres. 0, por lo menos, tu forma de pensar.

A algunas personas les encanta ser empleadas, pero otras lo detestan. A algunas personas les fascina tener empresas, pero hay otras que no están interesadas en dirigirlas. A algunos les gusta invertir, pero otros sólo ven en la inversión el riesgo de perder su dinero. Casi todos tenemos un poco de estos estereotipos. También es importante notar que es posible ser pobre o adinerado en cualquiera de los cuadrantes. Asimismo, vivir en alguno de ellos tampoco garantiza necesariamente el éxito financiero.

Tú puedes identificar en cuál cuadrante vive cualquier persona, con tan sólo fijarte en sus palabras. Cuando yo tenía nueve años, comencé a acompañar a mi padre rico mientras hacía entrevistas. Gracias a ellas, aprendí a escuchar e identificar los valores fundamentales de la gente, valores que, según mi padre rico, provenían del alma de cada persona.

Aquí te presento algunas de las frases que pueden surgir de los distintos cuadrantes, así como una muestra breve de sus respectivos valores.

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki VALORES DEL CUADRANTE E

“Estoy en busca de un empleo seguro, en el que me paguen bien y me brinden excelentes prestaciones.” Para alguien que vive en el cuadrante E, el valor fundamental es la seguridad.

Tal vez seas el extremadamente bien pagado vicepresidente de una empresa, pero aun así, tienes los mismos valores fundamentales que el encargado de intendencia que gana la décima parte de tu salario. Sin importar si se trata del intendente o del presidente, las personas del cuadrante E a menudo piensan cosas como: “Busco un empleo seguro y estable, con prestaciones.” o: “¿Cuánto pagan por las horas extra?” o: “¿Cuántas vacaciones pagadas tenemos?”

Cada vez que tengo una conversación con alguien del cuadrante E y hablo sobre lo mucho que me gusta iniciar negocios nuevos, escucho frases como: “Sí, pero, ¿no es demasiado arriesgado?”

Todos vemos la vida desde la perspectiva que nos dan nuestros valores fundamentales. Lo que es emocionante para mí puede resultar aterrador para alguien más, por eso, cuando estoy con gente de los cuadrantes E y A, por lo general sólo hablo del clima, de deportes o de lo que se presenta en televisión.

VALORES DEL CUADRANTE A

“Si quieres que algo se haga bien, hazlo tú mismo.” Para la gente del cuadrante A, el valor fundamental es la independencia. Estas personas quieren libertad para hacer lo que desean.

Cuando alguien dice: “Vaya dejar mi empleo y empezaré a trabajar por mi cuenta”, ya dio el paso del cuadrante E al A.

Las personas del cuadrante A son, por lo general, propietarias de negocios pequeños, negocios familiares, especialistas y asesores. Tengo, por ejemplo, un amigo que instala pantallas de televisión de gran formato, sistemas telefónicos y sistemas de seguridad en los hogares de gente rica. Mi amigo tiene tres empleados y está feliz de ser jefe de un equipo pequeño. Asimismo, es un A incondicional y muy trabajador. La gente de ventas que recibe comisiones, como los corredores de bienes raíces y los vendedores de seguros, siempre está en el cuadrante A. Este cuadrante también está lleno de profesionistas como doctores, abogados y contadores que no pertenecen a alguna empresa grande de salud, o servicios legales o contables.

Muy a menudo, la gente que vive en el cuadrante A muestra gran orgullo por el trabajo que produce con su propia mente o manos. Si los A tuvieran una canción para definirlos, tendría que ser “Nobody Does it Better”, o “My Way”. No obstante, detrás de esa fachada de independencia, no es raro encontrar falta de confianza en el enfoque que tienen esas personas en relación con los negocios, lo cual se extiende al enfoque en la vida porque, la forma en que nos manejamos en los negocios tiende a ser la misma en que nos manejamos en todo lo demás.

Página 24

El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki Por lo general, a la gente de A se le paga por comisión o según la cantidad de tiempo invertida en un trabajo. Por ejemplo, a un A se le puede escuchar decir algo como: “Mi comisión es del 6

por ciento sobre el precio total de compra.” O: “Cobro cien dólares por hora.” O: “Mi tarifa es igual al costo más el diez por ciento.”

Siempre que conozco a alguien de los cuadrantes E o A, que tiene problemas para hacer la transición al cuadrante D, noto que se trata de una persona que tiene grandes habilidades de administración, pero pocas de liderazgo. Mi padre rico solía decir: “Si eres el líder del equipo y también eres la persona más inteligente del mismo, entonces el equipo está en peligro”. Muy a menudo, la gente del cuadrante A no sabe trabajar bien en equipo; e incluso llega a tener algunos problemas de ego.

Para moverse del cuadrante A al D, lo que se necesita no es un salto cuántico en lo que se refiere a habilidades técnicas, sino el desarrollo de la capacidad de liderazgo. Como ya lo mencioné varias veces, en el mundo real los estudiantes que sacaban 10, a veces terminaban trabajando para los estudiantes que siempre sacaron 8. Y los estudiantes que sacaron 8 terminan trabajando para el gobierno.

Si alguna vez te has escuchando diciendo: “Si quieres que algo se haga bien, hazlo tú mismo”, o si tiendes a pensar de esa manera, tal vez sería bueno que analizaras con detenimiento tu filosofía.

VALORES DEL CUADRANTE D

“Estoy en busca de la mejor gente para que se una a mi equipo.”

Para la gente del cuadrante D, el valor fundamental es la construcción de riqueza.

Quienes comienzan de cero y construyen grandes negocios en el cuadrante D, por lo general son personas con una misión en la vida muy bien definida; que valoran la importancia de un buen equipo y la eficiencia del trabajo colectivo, y quieren cooperar y trabajar con la mayor cantidad posible de gente.

En tanto que una persona del cuadrante A siempre quiere ser el mejor o la mejor en su campo, la del cuadrante D quiere construir un equipo con otras personas que ya son los mejores en su ramo. Henry Ford se rodeó de personas más inteligentes que él. Con mucha frecuencia, el empresario de A es la persona más inteligente o talentosa del lugar, pero no sucede lo mismo con el empresario del cuadrante D.

Si tienes un negocio en el cuadrante D, muy a menudo vas a tratar con personas mucho más inteligentes, experimentadas y capaces que tú. Mi padre rico no recibió educación formal pero yo llegué a verlo tratar con banqueros, abogados, contadores, asesores de inversión y expertos de otros ámbitos quienes, en muchos casos, tenían títulos de maestría y doctorado. Para reunir el dinero necesario para sus negocios, mi padre tenía que involucrarse con gente que tenía Página 25

El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki muchísimo más dinero que él. Si él se hubiera regido por la frase: “Si quieres que algo se haga bien, hazlo tú mismo”, habría terminado siendo un fracaso total.

En lo que se refiere a la forma de remuneración, una persona que pertenezca de forma legítima al cuadrante D siempre podrá dejar su negocio algún tiempo y continuar recibiendo ganancias. En la mayoría de los casos, si alguien del cuadrante A deja de trabajar, el ingreso también se detiene.

Por tanto, creo que en este momento deberías preguntarte: “Si dejara de trabajar hoy, ¿cuántos ingresos seguiría recibiendo?” Si tu ingreso se acaba en seis meses o menos, entonces lo más probable es que formes parte de los cuadrantes E o A. La gente de D e I puede dejar de trabajar durante años y seguirá recibiendo dinero.

VALORES DEL CUADRANTE I

“¿Cuál es mi retorno de la inversión?”

Lo que más valora la gente del cuadrante I es la libertad financiera. Al inversionista le encanta la idea de que el que trabaje sea su dinero y no él o ella.

Estas personas invierten en muchas cosas. Pueden hacerlo en monedas de oro, bienes raíces, negocios, o en activos de papel como acciones, bonos y fondos mutualistas.

Si tu ingreso proviene de una compañía o de planes de retiro del gobierno, y no de tu conocimiento personal sobre inversión, entonces ese ingreso sale del cuadrante E. Dicho de otra manera, tu jefe o el negocio siguen pagando su parte correspondiente por tus años de servicio.

A un inversionista podrías escucharlo decir lo siguiente: “Yo recibo 20 por ciento de rendimientos sobre mis activos.” O: “Muéstrame los estados financieros de la empresa.” o:

“¿Cuánto mantenimiento diferido existe sobre la propiedad?”

DIFERENTES CUADRANTES, DIFERENTES INVERSIONISTAS

Todos debemos ser inversionistas en el mundo actual. No obstante, nuestros sistemas escolares no nos enseñan gran cosa sobre la inversión. Oh, ya sé que en algunas escuelas se enseña a elegir acciones pero, en mi opinión, eso no es invertir, es apostar.

Hace muchos años mi padre rico me explicó que los empleados invierten en fondos mutualistas o de ahorros. También dijo: “Que hayas tenido éxito en un cuadrante, como el E, el A o el D, no garantiza que también lo tengas en el cuadrante I. Muy a menudo, los doctores son los peores inversionistas.”

Mi padre rico también me explicó que se invierte en distintas cosas dependiendo del cuadrante.

Por ejemplo, en el cuadrante A se puede escuchar a alguien decir: “Yo no invierto en bienes raíces porque no quiero estar reparando retretes.”

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki Si quieres ser rico, vas a tener que mudarte.

No necesitas un nuevo empleo, sino una nueva dirección.

Una persona del cuadrante D podría decir lo siguiente al referirse a la misma situación:

“Quiero contratar a una buena compañía de administración inmobiliaria para que repare los retretes por las noches.” Es decir, un inversionista del cuadrante A creerá que tiene que hacer las reparaciones él mismo, en tanto que un inversionista de D contratará a otra compañía para que lleve a cabo el mantenimiento. Diferentes personas, diferentes perspectivas; diferentes cuadrantes, diferentes valores.

Seguramente para este momento ya sabes a dónde me dirijo. Todo se resume en una idea muy sencilla: Si quieres ser rico, vas a tener que mudarte. No necesitas un nuevo empleo, sino una nueva dirección.

Si quieres tener control sobre tu vida y tu destino, si quieres libertad de verdad -el tipo de libertad necesaria para dar órdenes, establecer tus horarios, pasar tiempo con tu familia y contigo, para hacer lo que amas-, si quieres vivir la vida para la que naciste -sin miramientos; una vida de pasión, emoción y plenitud-, en breve, si quieres ser rico y vivir como tal, entonces llegó el momento de que empaques y te mudes.

Ha llegado el momento de salir del lado izquierdo del esquema, y mudarse a los cuadrantes D e I.

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La forma de pensar del empresario

Al terminar la universidad me inscribí en una escuela tradicional de negocios para estudiar una maestría, recibir entrenamiento y prepararme como empresario. Sólo duré ahí nueve meses antes de salirme. Sobra decir que no recibí el título de maestría al irme.

En la actualidad, las escuelas de negocios me invitan con frecuencia a hablarles a sus estudiantes en las clases de actividad empresarial. Y, naturalmente, creo que no tengo que decir que esto resulta una gran ironía.

Las preguntas que me hacen los estudiantes con mayor frecuencia son: “¿Cómo consigo inversionistas?” “¿Cómo puedo captar capital?” Entiendo bien estas preguntas porque también me atormentaron cuando abandoné la seguridad de un empleo tradicional y me convertí en empresario. No tenía dinero y nadie quería invertir en mí. Las grandes empresas de capital de inversión no se molestaban en tocar a mi puerta.

Entonces, ¿qué les digo a estos estudiantes de las escuelas de negocios? Pues, “Sólo hazlo.

Hazlo sólo porque tienes que hacerlo. Si no, estarás fuera de la carrera.”

No es necesario que captes el capital para crear tu negocio, eso ya lo hizo alguien más. ¡Pero sí tienes que construir el negocio!

“Actualmente, a pesar de que tengo dinero, sólo me dedico a reunir capital. Es la labor más importante de un empresario. Captamos capital de tres grupos distintos de gente: clientes, inversionistas y empleados. Tu trabajo como empresario consiste en hacer que tus clientes compren tus productos. Si puedes hacer que los clientes te den dinero al adquirir tus productos, entonces los inversionistas también te lo darán en grandes cantidades. Y si tienes empleados, tu labor es hacer que produzcan y generen, por lo menos, diez veces más la cantidad que tú les pagas. Si no logras que tus empleados hagan esto, entonces estarás fuera del negocio, y si quedas fuera del negocio, entonces ya no será necesario que captes más capital.”

Ésta no es la respuesta que esperan recibir los alumnos de maestría. La mayoría busca una fórmula mágica, una receta secreta o el plan rápido de negocios para volverse rico. Tampoco es la respuesta que los maestros esperan que les dé a los muchachos, porque los veo contonearse Página 28

El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki nerviosamente mientras hablo. ¿Por qué? Porque aunque esos maestros dan clases de actividades empresariales, no son empresarios, y por eso tienen empleos fijos con cheques de nómina constantes, y esperan obtener una plaza.

Mi punto es que tú no tienes por qué reunir dinero. De hecho, en el modelo de negocio que vaya compartir contigo en este libro, no tienes por qué captar el capital para construir tu negocio.

Lo único que tienes que hacer es ¡concentrarte en el negocio mismo!

Aquí quiero explicar qué es lo que te define como empresario: Que tú haces que las cosas sucedan. Tú te levantas del asiento del pasajero, caminas hasta el frente del autobús y te pones al frente del volante de tu propia vida.

¿QUÉ SE REQUIERE PARA SER EMPRESARIO?

Los empresarios son la gente más rica de la Tierra. Tú, como yo, conoces los nombres de estos famosos empresarios: Richard Branson, Donald Trump, Oprah Winfrey, Bill Gates, Rupert Murdoch y Ted Turner. Sin embargo, la mayoría de los empresarios adinerados es gente a la que tú y yo nunca conoceremos porque no atraen la atención de los medios, ellos tan sólo disfrutan de sus opulentas vidas.

A menudo escucho a la gente debatir sobre la pregunta: “¿Los empresarios nacen o se hacen?”

Algunos creen que para ser empresario es necesario ser alguien especial o poseer una especie de magia. Pero para mí, ser empresario no es gran cosa: sólo haces lo necesario y ya.

Permíteme darte un ejemplo. En mi vecindario vive una adolescente que tiene un próspero negocio de cuidado de niños, y contrata a sus compañeras de la secundaria para que trabajen para ella. Esta chica es una empresaria. Hay otro chico que tiene un negocio de trabajitos domésticos que realiza después de la escuela. Él también es un empresario. Los chicos casi nunca tienen miedo, en tanto que los adultos parece que es lo único que tienen.

Se necesita valor para descubrir, desarrollar y donarle tu genialidad al mundo.

En la actualidad hay millones de personas que sueñan con dejar su empleo, convertirse en empresarias y dirigir sus propios negocios. El problema es que para la mayoría de la gente su sueño es sólo eso: un sueño. Así pues, la pregunta que queda es: ¿Por qué tantos fracasan cuando tratan de perseguir su sueño de convertirse en empresarios?

Tengo un amigo que es un excelente estilista. Es un mago en todo lo que se refiere a hacer que las mujeres se vean hermosas. Lleva años hablando sobre abrir su propio salón y, aunque tiene grandes planes, tristemente continúa trabajando a pequeña escala, a cargo de un solo asiento en un salón grande que le pertenece a alguien más, y llevándose mal con el dueño.

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki La esposa de otro de mis amigos se cansó de ser asistente de vuelo. Hace dos años dejó su trabajo y comenzó a estudiar en una escuela para ser estilista. Hace un mes inauguró su salón con todo y fanfarrias. El lugar tiene un ambiente sensacional, y ella logró convencer a algunos de los mejores estilistas de trabajar ahí.

Cuando el amigo del que hablé anteriormente se enteró del salón dijo: “¿Y cómo pudo abrir un salón? No tiene talento ni dones. Tampoco estudió en Nueva York como yo. Y, además, no tiene nada de experiencia. Le doy un año; después de eso creo que va a fracasar.”

Tal vez fracase porque las estadísticas demuestran que 90 por ciento de los negocios fracasan en los primeros cinco años. Pero, por otro lado, quizá no fracase. El punto es que está haciéndolo.

Ella logró aferrarse al impacto que tiene el valor en la formación de nuestra vida. Se necesita valor para descubrir, desarrollar y donarle tu genialidad al mundo.

De quienes ganan tres millones de dólares o más en la lotería de los Estados Unidos, 80 por ciento termina en bancarrota en los tres años siguientes a que recibieron el premio. ¿Por qué?

Porque el mero hecho de tener dinero no te hace rico. Tal vez estas personas agregan números a sus cuentas bancarias, pero las cifras, por sí mismas, no enriquecen a nadie. Yeso sucede porque, sencillamente, las cifras no modifican la manera de pensar de nadie.

Tu mente es infinita, pero tus dudas la limitan. Ayn Rand, autor de Atlas Shrugged, dijo: “La riqueza es producto de la capacidad de un hombre para pensar.” Así que si estás preparado para cambiar tu vida, te voy a presentar un ambiente que le permitirá pensar a tu cerebro. Y serás cada vez más rico.

¿QUÉ QUIERES SER CUANDO CREZCAS?

Cuando era niño, con frecuencia mi verdadero padre me decía que tenía que asistir a la escuela y sacar buenas calificaciones para, después, poder conseguir un empleo seguro y estable. Sin saberlo, me programaba para el cuadrante E. Mi madre me instaba a que deseara convertirme en doctor o abogado. “De esa manera siempre tendrás una profesión que te respalde.” Ella me estaba programando para el cuadrante A. Mi padre rico me decía que si quería crecer y volverme rico, tenía que convertirme en dueño de negocios e inversionista. Él me estaba programando para los cuadrantes D e I.

Al regresar de Vietnam tuve que decidir qué consejo seguiría. Tú tienes las mismas opciones.

Una de las razones por las que debes crear tu propio negocio es para recuperar tu dignidad. Y

por favor, no subestimes la importancia de esta razón. El mundo está lleno de bravucones y gente de mente cerrada, y si alguno de ellos resulta ser tu jefe, mánager, vecino o, incluso, tu amigo, te aseguro que no querrás que te siga mangoneando. Lo que necesitas es asumir el control de tu vida, tener el coraje de que no te importe si los otros quieren mangonearte. Necesitas tener libertad para pensar y actuar por ti mismo.

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki LA MENTE MASERATI

Ahora volvamos a hacernos esa pregunta: ¿En dónde vives? Creo que ya te das cuenta lo que significa mudarse de un cuadrante de flujo de efectivo a otro. No son sólo estructuras distintas, sino perspectivas diferentes de vida.

Sí, todo tiene que ver con el negocio pero, al mismo tiempo, no, porque eso es sólo el exterior.

Sentar a un granjero especializado en caballos tras el volante de un Maserati no lo convierte en corredor de autos profesional. Necesita habilidades, entrenamiento y, lo más importante, la forma de pensar de un corredor de autos.

Sucede lo mismo en el ámbito financiero. Necesitas adoptar la estructura mental de un empresario que, a su vez, se resume en que el empresario decide por sí mismo.

Una de las mayores ventajas del negocio del siglo XXI es que casi todo el trabajo rudo ya lo hizo alguien más por ti.

Tú haces que las cosas sucedan, lo que significa que no puedes culpar a nada ni a nadie fuera de ti mismo.

Lo anterior no significa que tendrás que hacer todo tú mismo desde los cimientos, como yo lo hice con mi negocio. No, una de las mayores ventajas del negocio del siglo XXI es que casi todo el trabajo rudo ya lo hizo alguien más por ti, y que tienes la oportunidad de trabajar con líderes experimentados cuyo compromiso para guiarte se enfoca totalmente en que tengas éxito.

Pero no te confundas: Si esto va a suceder para ti, tú serás quien haga que suceda. Y para que todo esto pase, necesito que adoptes la forma de pensar de un empresario. Si no lo haces, entonces no importará cuán prometedor sea el negocio ni cuán buenos sean tus maestros: el negocio enfrentará muchas dificultades para crecer.

El modelo de negocio que exploraremos en la Segunda parte de este libro es un Maserati, pero tú estarás al mando. Lo primero y más importante es que se trata de ti. ¿Estás preparado para tomar el volante? ¿Tienes idea de lo que se requiere para hacerlo?

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki 6

¡Es hora de asumir el control!

Era 1985 Y Kim, mi esposa, y yo no teníamos casa. Estábamos desempleados y nos quedaba muy poco dinero de los ahorros; nuestras tarjetas de crédito estaban hasta el tope y vivíamos en un viejo Toyota café con asientos reclinables que usábamos como camas. Al final de una semana de dormir en nuestro auto, comenzamos a asimilar la dura realidad de quiénes éramos, lo que estábamos haciendo, y hacia dónde nos dirigíamos.

Después de que una amiga se percatara de nuestra desesperada situación, nos ofreció una habitación en su sótano. Cuando los amigos y la familia se enteraron de nuestros problemas, la pregunta más constante fue: “¿Y por qué no consiguen un empleo?” Al principio nos sentíamos tentados a explicar, pero era muy difícil aclarar las razones a nuestros bienintencionados inquisidores. Porque cuando hablas con alguien que valora mucho tener un empleo, es difícil explicarle por qué tú no quieres uno.

A veces ganábamos algunos dólares en trabajos poco comunes que hacíamos aquí y allá, pero sólo lo hacíamos para poder comer algo y tener gasolina en casa, es decir, en el auto.

Debo admitir que en momentos de profunda duda personal, la idea de un empleo seguro y estable, con un cheque de nómina, resulta bastante atractiva. Pero como lo que nosotros buscábamos no era la seguridad de un empleo, tuvimos que seguir presionando y viviendo día a día al borde del abismo económico. Sabíamos que siempre podríamos encontrar un empleo seguro, constante y pagado porque ambos nos habíamos graduado de la universidad y poseíamos habilidades, así como una sólida ética de trabajo. Sin embargo, eso no era lo que queríamos.

Nosotros íbamos detrás de la libertad financiera. Y para 1989, ya éramos millonarios.

Con mucha frecuencia escucho a la gente decir: “Se necesita dinero para generar más dinero”, y creo que ésa es una reverenda estupidez. Es decir, ¡no estoy hablando de física nuclear! Para realizar nuestro viaje de la indigencia a una vida de millonarios, en tan sólo cuatro años, y luego hasta nuestra legítima libertad financiera en otros cinco, no necesitamos dinero. No lo teníamos cuando “empezamos y, de hecho, estábamos endeudados. Además, nadie nos dio nada en el camino.

Tampoco se requiere de educación formal. Una preparación universitaria es importante para quienes se dedican a las profesiones tradicionales, pero no para la gente que quiere generar riqueza.

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki Si no se necesita dinero para hacer dinero y tampoco una educación formal para aprender a vivir con libertad financiera, entonces, ¿qué es lo que se requiere? Un sueño, mucha determinación, disposición para aprender con rapidez, y la comprensión sobre cuál de los cuadrantes del flujo del dinero operas.

EL TRABAJO DURO NO TE VOLVERÁ RICO.

En nuestra cultura existe la extraña idea de: “Si trabajas realmente duro, estarás bien.” ¡Pero qué tontería! Y lo más trágico es que a la mayoría la han convencido de esto, ¡la gente se lo cree a pesar de que nos rodean toneladas de evidencia de lo contrario!

¿Cuál evidencia? Sólo mira a tu alrededor. ¿Conoces a alguien que haya trabajado con verdadero ahínco toda su vida y que haya terminado viviendo una vida apenas por encima -o por debajo- de esa indignidad y descorazonadora realidad llamada “nivel promedio de subsistencia”?

Naturalmente. Todos conocemos a alguien así porque el mundo está repleto de gente que trabajó duro y que, en definitiva, no se encuentra bien. Y tal vez lo peor del asunto es que muchos de esos desafortunados han llegado a la conclusión de que todo fue su culpa, de que fracasaron en lo personal. Porque hicieron todo bien, ¿verdad? Y aun así, las cosas no funcionaron. Tal vez no se esforzaron lo suficiente o no tuvieron golpes de suerte. Quizá sólo no nacieron para tener éxito.

Tonterías. El problema es que el mito del trabajo arduo es sólo eso: un mito.

Ahora bien, no me malinterpretes. No quiero decir que construir riqueza y alcanzar la libertad financiera no exija trabajar con ahínco; naturalmente exige esfuerzo, y mucho. Espero que no seas tan ingenuo como para creer lo que muchos idiotas te dirán: que pueden enseñarte una manera sencilla, rápida o indolora de conseguir riqueza. Porque si eres suficientemente ingenuo para creer algo así, conozco un puente que puedes comprar a un excelente precio así como todo un sistema de hipotecas subprime y creditdifault swaps que, estoy seguro, son perfectos para ti.

No, por supuesto que implica trabajo arduo. La pregunta es: ¿Trabajo arduo haciendo qué?

Creo que ya te escucho pensando: “¡¿Haciendo qué?! ¡Pues dinero, por supuesto!” Pero no vayas tan rápido porque ahora te diré la fría y terrible verdad que subyace al terrible error que se comete en el pensamiento de nuestra cultura:

Trabajar duro para hacer dinero jamás dará riqueza como resultado.

La gente que trabaja para conseguir ingresos trabaja más y más cada vez, y siempre paga más y más impuestos. Olvídate de trabajar mucho para hacer dinero, porque todo lo que terminarás haciendo será gastarlo y tener que trabajar más y más otra vez. Quizá te preguntes: “Muy bien,

¿entonces qué hago?” Asumes el control.

¿El control de qué? Después de todo, hay muchísimas cosas en la vida que no se pueden controlar a pesar de todos los esfuerzos. No puedes controlar el mercado. No puedes controlar a los empleados. No puedes controlar la economía. ¿Entonces qué sí puedes controlar? Puedes Página 33

El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki controlar la fuente de tus ingresos.

EL PROBLEMA.

La mayoría de la gente rica logró su fortuna gracias a la construcción de un negocio. Bill Gates construyó Microsoft; Michael Dell creó Dell Computers en su habitación en los dormitorios de la universidad. No obstante, desde la perspectiva histórica, hay muy, pero muy pocas personas que han vivido de verdad en el cuadrante D. El cuadrante D es el mejor lugar para empezar a generar riqueza genuina, pero, al mismo tiempo, existen algunas barreras que te impiden entrar y que han mantenido afuera a la mayoría.

Para empezar, la mayoría no tiene el dinero que se necesita para echar a andar un negocio propio. En la actualidad se necesita un promedio de cinco millones de dólares para comenzar una empresa propia. Y, por otra parte, construir tu propio negocio de cero continúa siendo la manera más riesgosa de volverse rico. El índice de fracaso para los negocios nuevos es de cerca de 90 por ciento en los primeros cinco años –y si fallas, adivina quién sale perdiendo esos cinco millones-.

Al principio, cuando acababa de comenzar mis negocios, fracasé dos veces y, aunque nunca me permití caer en quiebra (¡Y jamás me ha tenido que rescatar el gobierno!), sí perdí millones de dólares.

Por lo general, cuando comienzas tu propio negocio tienes que asegurarte de que la renta, los materiales y el resto de los gastos de infraestructura estén pagados; que los empleados reciban su sueldo y los proveedores su pago. De otra manera, quedarás fuera del negocio. Así que, ¿adivina quién es el único que no cobra? Tú. En el proceso de iniciar un nuevo negocio -y aquí voy a hablar de un negocio exitoso-, pueden pasar entre cinco y diez años que no recibas un cheque de nómina.

¿Nos recuerdas a Kim ya mí durmiendo en nuestro viejo Toyota? No fue divertido. Pudimos haber tenido de inmediato los empleos que nos habrían ayudado a conseguir un techo pero, así de miserable como era la situación (¡Y créeme que lo era!), elegimos la indigencia en vez del empleo porque creímos en nuestro sueño de convertirnos en los propietarios de un negocio y de vivir en el cuadrante D.

La mayoría de la gente carece de la fuerza mental, emocional, física y financiera para manejar este tipo de condiciones. El proceso puede ser brutal; generalmente lo es.

¿Y QUÉ HAY SOBRE LAS FRANQUICIAS?

Tener una franquicia disminuye gran parte del riesgo. Con un negocio de franquicia bien establecido, como McDonald’s o Subway, las probabilidades de tener éxito se incrementan de manera significativa y, además, la mayor parte del trabajo ya la hizo alguien más. Sin embargo, aún estarás atorado con el problema número 1: conseguir el dinero. El costo de adquirir una de las Página 34

El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki franquicias más conocidas puede ir desde cien mil dólares, hasta los 1.5 millones, o incluso más, yeso sólo cubre los derechos de la franquicia.

Luego tienes los gastos mensuales que se pagan al centro de operación para que te brinden entrenamiento, publicidad y apoyo.

Incluso dicho soporte no garantiza que obtendrás gran riqueza. En muchas ocasiones, el franquiciatario tiene que seguir pagándole una enorme cantidad de dinero al franquiciante o al centro de operación, aun cuando su sucursal esté perdiendo dinero. Incluso si eres de las personas que llega a tener éxito con una franquicia, lo más probable es que no generes dinero para ti mismo en los primeros años. Por si fuera poco, una de cada tres franquicias, tarde o temprano, fracasa.

Teniendo cincuenta años mi padre pobre tuvo la temeridad de lanzarse como candidato a la gubernatura de Hawái; y el individuo contra quien se lanzó era su jefe. Mi padre no sólo perdió la elección, su jefe lo despidió y lo amenazó diciéndole que jamás volvería a trabajar en Hawái.

Entonces mi padre sacó todos sus ahorros del banco y los usó para comprar una popular franquicia, una de esas que se autodenominaban: “La franquicia con la que nunca perderás.”

La invencible franquicia se fue al demonio y lo mismo pasó con mi padre. De hecho, él terminó perdiéndolo todo.

Una franquicia es una excelente idea, pero sólo en teoría. En realidad es como apostar, y es una apuesta en la que tienes que invertir una fortuna tan sólo para adquirir el derecho de sentarte a la mesa y participar en el juego.

EL PODER DEL PASIVO INGRESO

¿Alguna vez has usado uno de esos grifos con resorte que se han instalado en ciertos lugares para ahorrar agua? Cuando abres la llave del agua tienes que mantener el grifo presionado porque, si lo sueltas, regresa a la posición de cerrado.

La mayor parte de los ingresos de la gente funciona de la misma manera que e,se tipo de grifo: primero logras que fluya algo de dinero, y luego, cuando sueltas, se acaba el flujo. De esa manera no se puede construir libertad financiera. Lo que necesitas es un grifo económico que puedas soltar una vez que lo hayas abierto, y que el dinero continúe fluyendo porque el grifo se mantiene abierto.

No sólo se trata de recibir ingresos hoy, mañana y la próxima semana, sino de asegurar tus ingresos a perpetuidad. Eso es el ingreso pasivo, también conocido como ingreso residual. Es decir, un ingreso que continúa fluyendo de manera constante, incluso hasta después de que se hayan acabado el esfuerzo y el capital depositados para crear la fuente de dicho ingreso.

El hecho de mudarte al cuadrante D representa, por sí mismo, un paso importante en esa dirección, sin embargo, no todos los negocios llegan a generar ingreso pasivo. Si tienes un Página 35

El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki restaurante, sólo puedes obtener ingresos cuando preparas y vendes una comida. Si tu negocio instala acondicionadores de aire entonces sólo recibes ingresos cuando provees dicho servicio.

Incluso los doctores y abogados muy bien pagados sólo obtienen dinero cuando dan consulta o brindan asesoría a sus clientes. Si los pacientes y los clientes no requieren del conocimiento y los servicios del profesionista en una semana específica, entonces el grifo del ingreso se cierra de nuevo y no hay dinero en ese lapso.

Lo que la mayoría de la gente necesita es una forma de crear ingreso pasivo. Donald Trump lo sabe muy bien, y por eso él y yo formamos un equipo para evaluar los distintos tipos de estructuras de negocios que pueden producir ingreso pasivo. Los resultados los publicamos en un libro que intitulamos Queremos que seas rico.

Pero, por cierto, no creas que es sólo el título del libro. En verdad queremos que seas rico. La riqueza no es sólo un juego de suma cero; si llegas a tener dinero, no nos lo estarás quitando ni a Donald ni a mí, ni a nadie más. El nuestro es un mundo de abundancia asombrosa y hay más energía, material, ingenuidad, creatividad y ambición para que todo ser humano del planeta sea adinerado.

¿Y qué fue lo que descubrimos? Que, entre todos, sobresalía un modelo específico de negocio.

Este modelo genera ingreso pasivo y no exige más que una cantidad relativamente mínima para echarlo a andar. Tiene un costo general muy bajo y se puede operar con base en un medio tiempo bastante flexible hasta que genere suficiente flujo de dinero para que el empresario pueda dejar su empleo actual de tiempo completo.

El modelo de negocios al que me refiero se llama redes de mercadeo, y hablaremos de él en lo que resta del libro.

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki SEGUNDA

PARTE

Un negocio: ocho activos para la creación de riqueza Ocho razones por las que las redes de mercadeo pueden asegurar tu futuro

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki 7

Mis años en el negocio

Tengo que comenzar a hablar de este tema con toda la transparencia posible: yo realmente jamás he estado “en” el negocio de redes de mercadeo. No soy distribuidor ni propietario de una compañía que funcione a través de redes de mercadeo, ni tengo intereses financieros particulares en alguna empresa de este tipo. Asimismo, no tengo el propósito de promover a alguna empresa específica. Sin embargo, he estado bastante involucrado con esto durante años porque he sido defensor y apologista del negocio de redes de mercadeo de forma general, y en este capítulo te voy a explicar por qué.

Conocí las redes de mercadeo en 1975 cuando un amigo me invitó a la presentación de una nueva oportunidad de negocios. Como siempre investigo los negocios y las oportunidades de inversión que me ofrecen, acepté ir aunque me pareció un poco extraño que la reunión fuera en un domicilio particular y no en una oficina.

Escuché por tres horas mientras mi amigo hablaba sobre el valor de construir tu propio negocio en lugar de trabajar para alguien más. Estuve de acuerdo con la mayor parte de los señalamientos que hizo. Al final de la velada, mi amigo me preguntó qué pensaba sobre lo que me había explicado. “Es interesante”, contesté, “pero no es para mí”.

Yo ya estaba profundamente involucrado en el proceso de construir un negocio. ¿Por qué tendría que construirlo con alguien más? Además, se trataba de redes de mercadeo y yo en realidad no tenía idea de lo que eso significaba. Por supuesto, creía saberlo y, por tanto, estaba seguro de que no había nada valioso en ello para mí.

Poco después de mi primera reunión de redes de mercadeo, el negocio de carteras deportivas que había fundado con dos amigos comenzó a prosperar. Mis dos años de arduo trabajo empezaban a recompensarme. El éxito, la fama y la fortuna parecían llovemos a mis dos socios y a mí. Nos habíamos propuesto ser millonarios para cuando tuviéramos treinta años y, gracias a todo el trabajo y sacrificio, al fin habíamos logrado nuestro objetivo. La compañía y los productos aparecían en revistas como Surjer, Runner’s World y Gentleman’s Quarterly. Éramos lo más novedoso y candente del mundo de los artículos deportivos, y nos llegaban propuestas de todo el mundo. Yo era un éxito rotundo.

Jamás volví a pensar en las redes de mercadeo, al menos, no en los siguientes diez años.

LA APERTURA DE LA MENTE Durante los años siguientes mi mente comenzó a abrirse.

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki Aquel increíblemente exitoso negocio fracasó tan sólo unos años después de que lo eché a andar.

Fue una experiencia aleccionadora y muy positiva porque me hizo observar con mayor cuidado el mundo que me rodeaba, y me obligó a hacerme preguntas. Comencé a asimilar más de lo que mi padre rico me había enseñado, y mi perspectiva se expandió. No pasó mucho tiempo antes de que construyera otro negocio exitoso, y luego otro, y otro, y, a diferencia · del primero, los demás sí duraron.

Comprendí que aunque el éxito personal puede ser muy gratificante, lo es mucho más cuando puedes ayudar a otros a tener éxito también.

En aquellos años también me vi fuertemente atraído a la idea de no sólo enriquecerme, sino de encontrar maneras de ayudar a otros a hacerlo. Comprendí que aunque el éxito personal puede ser muy gratificante, lo es mucho más cuando puedes ayudar a otros a tener éxito también.

Los siguientes quince años me la pasé escuchando comentarios negativos respecto al negocio de redes de mercadeo, por lo general, por parte de gente a la que conocía. Pero llegó un momento en que decidí investigar por mí mismo.

A principios de los noventa me encontré a un amigo llamado Bill que era un multimillonario retirado. Nos pusimos a hablar y, entre una cosa y otra, ¡Bill me dijo que estaba involucrado en la creación de un negocio de redes de mercadeo!

Bill es un individuo muy agudo y avezado. Yo sabía que acababa de terminar unos proyectos de bienes raíces comerciales con un valor de más de mil millones de dólares. Le pregunté por qué demonios estaba metido en redes de mercadeo.

“Por muchos años”, me dijo, “la gente me ha pedido recomendaciones sobre inversibn en bienes raíces. Quieren saber si pueden invertir conmigo, pero eso no es posible porque la mayoría no cuenta con los 50000 o 100000 dólares que se necesitan para participar en el nivel de inversiones que manejo”.

Continuó: “De hecho, muchos de ellos no tienen nada de dinero. Algunos están a dos quincenas de la bancarrota. Por eso buscan esos negocios baratos para los que casi no se necesita capital y que, por lo regular, resultan ser muy malas inversiones. En las redes de mercadeo en verdad puedo ayudarle a la gente a generar el dinero que necesita para hacer una inversión seria.

Entre más gente ayudo, ¡más inversionistas tengo!”

“Además”, añadió, “realmente me encanta trabajar con gente que tiene deseos de aprender y crecer. Es horrible trabajar con personas que creen que lo saben todo, cosa que casi siempre termina sucediendo en mis inversiones en bienes raíces. A la gente con la que trabajo en las redes de mercadeo le emocionan las ideas nuevas de forma genuina”.

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki Después de unos minutos más de conversación tuve que irme corriendo al aeropuerto pero, meses después, continuamos nuestra conversación y, al hacerlo, creció mi respeto por las redes de mercadeo y lo que éstas representaban.

En 1994 empecé a investigar esa industria a conciencia. Fui a todas las presentaciones de las que me enteré y escuché con cuidado todo lo que me dijeron. Estudié los libros de varias empresas, revisé sus cifras y las examiné minuciosamente. Todo esto lo hice con la misma diligencia con que siempre investigo cualquier plan de negocios en el que considero invertir.

Incluso, cuando llegó a gustarme lo que vi, me uní a varias compañías para poder aprender más sobre ellas y vivir la experiencia desde el interior.

Al final terminé reuniéndome con algunos de los líderes de esas empresas, y me sorprendió descubrir que eran algunas de las personas más inteligentes, amables, éticas, rectas, espirituales y profesionales que había conocido en todos los años que llevaba en los negocios. Cuando estuve más allá de mis propios prejuicios y conocí a gente a la que pude respetar y con quien pude identificarme, supe que había llegado al corazón de esa industria. Y me asombró lo que encontré.

Cuando me topé por primera vez con el concepto en aquella primera reunión de 1975, mi mente había estado cerrada. Ahora, veinte años después, mi visión es otra por completo.

A menudo me preguntan: “¿Por qué le recomiendas a la gente el negocio de redes de mercadeo como un medio para crear riqueza, si tú no creaste la tuya de esa manera?”

y de hecho, lo recomiendo precisamente porque yo no hice mi fortuna a través de las redes de mercadeo. Gracias a eso puedo ser suficientemente objetivo respecto a esta industria. Llegué a apreciar este negocio como un observador externo, toda vez que ya había construido mi riqueza y alcanzado la libertad financiera.

De todas maneras, si tuviera que volver a hacer todo lo que he hecho, si tuviera que empezar de cero, en lugar de construir un negocio de manera tradicional, lo haría a través de las redes de mercadeo.

Y ENTONCES, ¿QUÉ SON EXACTAMENTE LAS REDES DE MERCADEO?

Ya mencioné que nunca he estado realmente involucrado en redes de mercadeo como participante directo, pero conozco a alguien que sí y, por eso, lo invité a unirse a mí en estas páginas para que comparta contigo algunas de sus reflexiones.

Mi amigo John Fleming comenzó como arquitecto (alguna vez trabajó para el legendario Mies Van Der Rohe), y ésa es una de las razones por las que admiro su visión de las redes de mercadeo: John le infunde a su negocio la misma pasión que tiene por el diseño práctico y la construcción funcional. Dicho de otra manera, John es un hombre que aprecia el valor de construir estructuras que perduran.

John\ les ha inyectado a estas páginas casi cuarenta años de experiencia en redes de mercadeo.

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki Él ha tenido una empresa y la ha operado por sí mismo, y también ha tenido distintos puestos ejecutivos en compañías ajenas, incluyendo una estancia de quince años en una de las compañías más grandes y respetadas. Ahí trabajó como vicepresidente regional, y luego como vicepresidente de estrategias de venta, entrenamiento y desarrollo. También ha estado involucrado en varios grupos de intercambio de la industria; en 1997, la Direct Selling Education Foundation le otorgó su galardón más importante, el Premio del Círculo de Honor. Actualmente John trabaja como editor en jefe de Direct Selling News, una reconocida publicación de negocios que beneficia a ejecutivos de ventas directas y de redes de mercadeo.

Robert: John, para aquellos lectores que aún no lo sepan, ¿qué son exactamente las redes de mercadeo y qué es lo que las hace funcionar?

John: Las redes de mercadeo han existido desde mediados del siglo pasado en distintos formatos. La idea básica es sencilla y brillante: en lugar de gastar toneladas de dinero en toda suerte de agencias profesionales y canales de mercadeo para promover productos o servicios, ¿por qué no mejor pagarle a la gente que los adora para que les hable a otros sobre estos productos y servicios?

Eso es precisamente lo que hace una empresa de redes de mercadeo: le devuelve, como pago, una parte de cada dólar recibido por ventas, a su red de representantes independientes quienes, por lo general, también son los consumidores más comprometidos y entusiasmados con los productos.

Robert: Déjame hacer el papel de abogado del diablo por un instante. ¿Cómo es que puede funcionar todo esto? Es decir, ¿puede un grupo de personas comunes y corrientes, que no son vendedores profesionales, competir de verdad y generar un nivel serio de ventas?

John: De hecho, eso es lo mejor de todo. Como muy bien lo sabe todo profesional de marketing, todo productor de Hollywood y gigante corporativo, la forma más poderosa de publicidad es la de boca en boca. Por eso los comerciales de “televisión gastan millones de dólares para contratar a actores que hablen igual que tu mamá, tu cónyuge, tu mejor amigo o tus hijos: porque están imitando la recomendación personal de boca a boca.

En las redes de mercadeo usamos la técnica original. El verdadero poder de este modelo -eso de lo que tú hablas, Robert, el apalancamiento-, radica en que, como representante, no sólo recibes comisiones por los productos que use la gente a la que pongas en contacto con la empresa, sino también por los productos adquiridos por la gente recomendada por tus referidos. De forma directa e indirecta, esto realmente puede ir añadiendo valor.

Entonces, ¿funciona? Tú sabes la respuesta. Actualmente, las ventas directas o redes de mercadeo producen más de 110 mil millones de dólares anuales en todo el mundo, lo que equivale a un bloque económico del tamaño de Nueva Zelanda, Paquistán o Filipinas, aproximadamente. (A menudo describo este modelo de negocio con ambos Página 41

El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki términos: “ventas directas” y “redes de mercadeo” porque, hoy en día, la mayoría de las empresas de ventas directas emplean el enfoque de redes de mercadeo. No obstante, para propósitos de claridad en este libro, de aquí en adelante sólo usaré el término “redes de mercadeo” en todas mis referencias.)

Una de las razones por las que las ventas totales a través de redes de mercadeo continúan creciendo es porque se trata de una situación en la que todos ganan. La empresa obtiene un nivel asombroso de penetración en el mercado y una conciencia del cliente, que serían muy costosas y difíciles de conseguir a través del mercadeo tradicional. El representante independiente, por su parte, tiene la oportunidad de generar una cantidad interesante de flujo de efectivo.

¿Cómo? Al controlar el poder de la recomendación de boca en boca, de persona a persona, y construir con él una red sustancial que represente la línea de productos y/o servicios de la empresa.

Robert, tú has dicho que los negocios del cuadrante D tienen, por lo menos, quinientos empleados. En las redes de mercadeo no contratas empleados, sólo patrocinas a individuos que se manejan como representantes independientes. Sin embargo, en ambos casos aplica la misma dinámica económica: para cuando tu red de representantes independientes crece a 300, 400 o 500, entonces ya cuentas con una organización seria que entrega un ingreso residual muy considerable.

LO QUE DICEN OTRAS PERSONAS SOBRE LAS REDES DE MERCADEO

Como John dice, el modelo es poderoso porque sí funciona y, por cierto, nosotros no somos los únicos que lo aseguramos.

Tom Peters, el legendario experto en administración y autor del clásico bestseller, In Search of Excellence, describe las redes de mercadeo como: “El primer cambio verdaderamente revolucionario en el comercio desde la llegada del mercadeo ‘moderno’ que se llevaba acabo en Procter and Gamble, y la Harvard Business School, hace más de cincuenta años.”

El creciente éxito de las redes de mercadeo se ha registrado en publicaciones tan importantes como Forbes, Fortune, Newsweek, Time, U.S. News & World Report, USA Today, The New York Times, y The Wall Street Journal. Hace quince años no habrías podido conseguir que alguno de estos diarios y revistas le dieran tratamiento exclusivo a este tipo de negocio. Pero ahora, mira lo que se escribió respecto a las redes de mercadeo en una edición reciente de Fortune: El sueño de un inversionista...el secreto mejor guardado en el mundo de los negocios… una industria con un crecimiento anual constante, jugosos flujos de efectivo, altos rendimientos sobre capital invertido, y prospectos de expansión global a largo plazo.

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki

Hoy en día, muchos expertos y personas destacadas en el mundo de los negocios reconocen a las redes de mercadeo como uno de los modelos de negocio de mayor crecimiento en el mundo.

Warren Buffett y Richard Branson no podrían ser más distintos. Buffett maneja una camioneta pickup y vive en Omaha; Branson vuela en su propia aerolínea y vive en su isla, en las Islas Vírgenes Británicas. No obstante, tienen tres cosas en común. Ambos son multimillonarios, son hombres extremadamente prácticos y ambos poseen compañías de redes de mercadeo. ¿No te dice eso algo?

Citigroup, Jockey, L’Oreal, Mars, Remington y Unilever: adivina qué tienen en común. Sí, todas ellas han metido los pies en el agua de las redes de mercadeo y, en algunos casos, se han metido hasta que el agua les llega a la cintura.

Hoy en día, muchos expertos y personas destacadas en el mundo de los negocios reconocen a las redes de mercadeo como uno de los modelos de negocio de mayor crecimiento en el mundo.

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki 8

No se trata del ingreso, se trata de los activos que generan Ingresos

No resulta sorprendente que muchas personas no entiendan el valor de las redes de mercadeo: ni siquiera muchos de quienes están involucrados en ellas entienden por completo el valor de lo que tienen en las manos.

La pregunta que se hace con mayor frecuencia cuando la gente va a escuchar presentaciones de redes de mercadeo es: “¿Qué cantidad puedo ganar aquí si me uno al negocio?” Y tampoco es sorprendente que cuando escuchas a la gente promover su negocio de redes, de lo que más hable sea precisamente de eso: ¿cuánto puedes ganar al mes?

La gente quiere saber cuánto puede ganar por mes porque piensa en términos de vivir en los cuadrantes E o A. Piensa en remplazar el ingreso que actualmente recibe en los cuadrantes E o A.

Sin embargo, ahí no radica el valor de las redes de mercadeo.

El problema de ganar ingresos es que se trata de un proceso increíblemente restrictivo y lineal.

Trabajas una hora y ganas un dólar; trabajas dos horas y ganas dos dólares. Todo depende de ti, lo cual significa que no puedes detenerte nunca. Como ya lo mencioné anteriormente, se trata de una trampa. La mayoría de la gente siente esto, de forma instintiva, pero también supone que la mejor manera de salir de la trampa es ganar más dinero. Sin embargo, obtener más ingresos no cambia el hecho fundamental de que sigues atado a ellos. De hecho, conseguir más ingresos sólo sirve para ahorcarse más.

En los cuadrantes D e I, el objetivo no es obtener un mayor ingreso, sino poseer activos que lo generen.

LA VERDAD ACERCA DE TU CASA

La mayor parte de las cosas que la gente considera activos, no lo son y, de hecho, se trata de pasivos.

Lo que define si algo es un activo o un pasivo es el flujo de efectivo y no alguna abstracción respecto al valor. En otras palabras, ¿genera dinero que llega a tu bolsillo?, ¿o sólo saca dinero de él? Sólo hay dos opciones: las cosas o te dan dinero, o te cuestan dinero. Si algo no te genera dinero, entonces no es un activo, es un pasivo.

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki Durante muchos años, la gente ha estado usando sus casas como cajeros automáticos: piden dinero respaldándose con ellas, sólo para devorar el efectivo con que pagan sus tarjetas de crédito, toman vacaciones, compran esa camioneta, o lo que sea. Tal vez hasta tú mismo lo has hecho. Si así es, la razón por la que lo hiciste es que te creíste la noción de que tu casa es un activo y no sabes la verdad: que, en realidad, es una tarjeta de crédito que te da comezón en las manos y que tiene una ancha puerta de salida.

Déjame explicarte lo que es un activo. A mucha gente le confunde este concepto porque lo entienden a la inversa. Estas personas corren al diccionario y encuentran que activo es algo que

“tiene valor”. Bien, puede ser, pero el problema radica en esa palabra tan engañosa, valor.

Permíteme hacer una pregunta:

¿Cuánto vale tu casa?

Antes de contestar, déjame hacerte la misma pregunta, pero de otra manera:

¿Cuánto ingreso genera tu casa, mes a mes?

Lo más probable es que respondas, “Pues, nada. De hecho, cada mes gasto bastante en ella por concepto de mantenimiento, reparaciones y otros rubros.”

Así es. Yeso sucede porque tu casa no es un activo; es un pasivo. “Pero, espera un minuto”, dirás: “¡Mi casa vale unos cuantos miles de dólares!”

¿Ah, sí? ¿Cuándo? ¿Cuando la vendas, teóricamente, en algún momento en el futuro? Pero, ¿y entonces?, ¿en dónde vas a vivir?, ¿vas a tomar lo que obtuviste por la venta de tu casa y comprar otra para vivir en ella? Por supuesto. Entonces, ¿en dónde queda el valor?, ¿el ingreso discrecional que puedes conservar y usar para comprar o invertir en cualquier cosa que desees?

Pues no está ahí.

Tu casa no es un activo, es un hueco en la tierra, al cual no dejas de arrojar dinero.

¿CÓMO DISTINGUIR UN ACTIVO DE

UN HUECO EN LA TIERRA?

Olvídate de la definición de diccionario por un momento y hablemos del mundo real. Un activo es algo que trabaja para ti para que no tengas que trabajar por el resto de tu vida. Mi padre pobre siempre decía: “Trabaja por un empleo.” Mi padre rico decía: “Construye activos.”

La mayor ventaja de vivir en el cuadrante D es que, cuando construyes un negocio, también construyes un activo.

Nuestro negocio de Padre Rico tiene oficinas en todo el mundo, por eso no importa si estoy trabajando, durmiendo o jugado golf los cheques no dejan de llegar. A eso me refiero con ingreso pasivo o residual. Yo jamás trabajaría arduamente por un empleo, pero sí por construir activos, por el sencillo hecho de que pienso como una persona rica y no como una perteneciente a la clase Página 45

El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki trabajadora.

Y como poseer un negocio es poseer un activo, al construir un negocio de redes de mercadeo, no solamente estás aprendiendo habilidades fundamentales para la vida, también construyes un activo de verdad para ti mismo. En un empleo ganas ingresos, pero en las redes de mercadeo, en lugar de obtener ingresos, construyes un activo -que es el negocio mismo-, y produces ingresos generados a través de activos.

Yo sólo invierto en cosas que producen dinero. Si me da ingresos, entonces en un activo; si me quita dinero, entonces es un pasivo. Por ejemplo, tengo dos porsches, y ambos son pasivos. Me pertenecen por completo, pero no me generan nada de dinero, al contrario, me lo quitan. Es muy sencillo de entender; no es física nuclear.

Para la gente que entiende lo anterior, el activo núm. 1 es, casi siempre, un negocio, y el núm.

2, los bienes raíces. E incluso en el caso de los bienes raíces tienes que entender la diferencia entre flujo de efectivo y ganancias de capital. La mayoría de la gente no distingue entre uno y otro, y cuando invierte, lo hace para obtener ganancias de capital. Dicen, por ejemplo: “Mi casa aumentó de valor”, o “el valor de mi auto se incrementó”, yeso es ganancia de capital, no flujo de dinero.

El propósito de poseer bienes raíces es conservarlos como activos y no venderlos para obtener una ganancia. Si compras un inmueble por cien mil dólares, y luego lo vendes por doscientos mil no tienes un activo, sólo generaste cien mil dólares de ganancias de capital. Para obtener ese dinero, tuviste que dar a cambio el inmueble y, al hacerlo, mataste al activo. Es como vender una vaca a cambio de dinero. Yo prefiero seguir teniendo la vaca y vender la leche.

Éste es el mayor problema de tener un empleo, que no es un activo. No lo puedes vender en eBay, no lo puedes rentar ni recibir dividendos por él. Entonces, ¿para qué pasar décadas, los mejores años de tu vida, trabajando para construir algo que no es un activo? O, para describirlo con mayor precisión, ¿para construir el activo de alguien más y no el tuyo? Porque no debes confundirte: tener un empleo significa construir activos, pero no para ti.

A todos nos inculcaron, a punta de taladro, la idea de que un empleo tiene un valor intrínseco, pero no es verdad: un empleo es absolutamente inútil. Y para insultarte y lastimarte aún más, los ingresos de tu trabajo están gravados con impuestos más altos que los de cualquier otro tipo.

¡Vaya que tienes todo en tu contra! Pero, naturalmente, ése es el precio que algunas personas están dispuestas a pagar a cambio de la “constancia y seguridad” del cuadrante E.

¡LAS REDES DE MERCADEO NO TIENEN QUE VER CON LA VENTA DE

PRODUCTOS NI CON OBTENER INGRESOS!

La idea más falsa respecto a las redes de mercadeo es que se trata de un negocio de ventas, sin embargo, vender sólo implica obtener mayores ingresos. Y ya sabes que el problema es que, si Página 46

El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki abandonas la actividad, estos también se acaban.

Por ejemplo, un vendedor tiene un empleo, así que si tú trabajas en el mostrador de alguna tienda departamental, estarás en el cuadrante E; y si tienes tu negocio propio, y vendes seguros, casas o joyería, estarás en el A. Pero de las dos maneras tendrás un empleo y, claro, tu empleo es vender. Nada de lo anterior te ayudará a construir riqueza ni libertad. Por todo esto, es obvio que no necesitas otro empleo, sino una dirección diferente, una que esté en el cuadrante D.

John: Estás en lo correcto, Robert. La gente a menudo supone que tener éxito en este negocio significa “ser muy buen vendedor”, pero el objetivo de las redes de mercadeo no es llegar a vender muy bien tu producto o servicio en particular, ya que, sin importar cuán bueno seas en ello, y seamos honestos, si eres como casi todos los demás, seguramente no te sientes muy bueno en esta actividad el único ingreso que obtendrás será el que recibas por vender.

Porque, después de todo, el día se acaba en algún momento y no puedes seguir vendiendo, ¿no es verdad?

El objetivo de las redes de mercadeo no es vender un producto, sino construir una red, un ejército de personas que representen al mismo producto o servicio, y que lo compartan con otros.

El objetivo no es que tú ni otras personas vendan grandes cantidades de un producto, sino que grandes cantidades de gente sean su mejor cliente, que vendan y den servicio a un número razonable de compradores, y que recluten otras personas y les enseñen a hacer lo mismo.

Y la razón por la que debes construir un ejército de representantes independientes es que, una vez que lo hagas, ¿sabes lo que tendrás? Un activo que genere ingreso para ti: ingreso pasivo.

En el capítulo 13 le pediré a John que nos explique con mayor detenimiento por qué las redes de mercadeo no tienen que ver con ventas ni con ser vendedor, y espero que prestes toda tu atención porque se trata de un tema fundamental, un tema que muy pocos alcanzan a comprender.

Por el momento, esto es lo que quiere claro: Las redes de mercadeo no tienen que ver con recibir más ingresos, sino con construir un activo.

En realidad, tienen que ver con la construcción de ocho activos al mismo tiempo. En los siguientes capítulos analizaremos cada uno.

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki 9

Activo #1:

Una educación de negocios para el mundo real

Tengo que confesarte algo: soy un lector lento. Leo mucho, pero lo hago lentamente y a veces tengo que leer un libro dos o tres veces antes de comprenderlo bien. Además, no soy buen escritor y, de hecho, en la preparatoria reprobé la materia de inglés dos veces.

Pero, ¿quieres saber algo irónico? Este estudiante de 7, que reprobó las materias de redacción en la escuela y que, hasta la fecha, no escribe muy bien, ha tenido siete libros en la lista de bestsellers del New York Times.

¿Qué quiero decir con esto? Que las buenas calificaciones no lo son todo.

No me malinterpretes: tampoco quiero menospreciar la educación. De hecho, creo en ella y lo hago con pasión. Es sólo que la educación en la que creo es la que de verdad te enseña lo que necesitas aprender para tener éxito en la vida.

Lo que me insta a recomendarles a las personas que construyan su propio negocio de redes de mercadeo no son 1os excelentes e innovadores productos que pueden representar, ni el dinero que pueden ganar, o la libertad financiera.

Efectivamente, los productos suelen ser excelentes, y sí, valoro mucho la posibilidad que te dan de generar riqueza. Sin embargo, éstos no son los beneficios más importantes que puedes ganar con esta experiencia. El valor fundamental es que este negocio te puede proveer una educación de negocios para el mundo real.

TRES TIPOS DE EDUCACIÓN

Si quieres tener éxito en el aspecto financiero, vas a necesitar tres tipos de educación: escolar, profesional y financiera.

La educación escolar te enseña a leer, escribir y resolver problemas matemáticos. Es muy importante, sobre todo en el mundo actual. A mí en lo personal no me va muy bien con este nivel de educación; como ya lo mencioné, siempre fui estudiante de 7, y sólo porque nunca estuve interesado en lo que me enseñaban.

La educación profesional te enseña a trabajar por dinero. Dicho de otra forma, te prepara para Página 48

El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki la vida en los cuadrantes E y A. Cuando yo era joven, los chicos inteligentes se convertían en doctores, abogados y contadores. Otros asistían a escuelas profesionales en las que los preparaban para ser asistentes médicos, plomeros, albañiles, electricistas y mecánicos automotrices.

Tampoco sobresalí en este ámbito. Como no me fue bien en la educación formal, no tenía motivación para ser doctor, abogado o contador. Fue por eso que me convertí en oficial de un barco y luego en piloto de helicóptero. Volé en Vietnam para el Cuerpo de Marina. Para cuando cumplí 23 años ya tenía dos profesiones: “una como oficial de marina y el otro como piloto” pero en realidad, nunca las usé para hacer dinero.

La educación financiera es con la que aprendes a hacer que el dinero trabaje para ti, en lugar de que tú trabajes para conseguir dinero. Tal vez crees que en una escuela de negocios puedes conseguir educación financiera, pero no es así. Lo que estas escuelas hacen por lo general es tomar a los chicos más avezados y entrenarlos para que se conviertan en ejecutivos de negocios que trabajen para los ricos. En otras palabras, entrenan a sus estudiantes de por vida, para que estén en el escalón superior del cuadrante E. Pero, por desgracia, sigue siendo el cuadrante E.

Las HABILIDADES MÁS IMPORTANTES.

Ser empresario y construir negocios en el cuadrante D no es nada sencillo. De hecho, creo que es uno de los desafíos más difíciles que puede aceptar una persona. En los cuadrantes E y A hay mucha gente porque son menos exigentes que los del cuadrante D. Ya sabes, si fuera sencillo, cualquiera lo haría.

Si quieres tener éxito en los negocios, deberás aprender y adquirir ciertas habilidades técnicas que, muy probablemente, no te enseñaron en la escuela. Por ejemplo, la habilidad de organizarte y preparar tu propia agenda.

Lo anterior es mucho más difícil de lo que suena. La gente que entra a la arena de las redes de mercadeo a veces sufre una especie de conmoción cultural porque está acostumbrada a que le digan qué hacer. Puede ser que trabajes con mucho ahínco en el cuadrante E, sin embargo, podrías no tener ningún tipo de experiencia en la definición de objetivos, organización de un plan de acción, planeación de agenda, administración del tiempo y ejecución de secuencias claras de acciones productivas.

A veces resulta terrible ver que mucha gente carece de estas habilidades tan esenciales.

Terrible, pero no sorprendente. Porque, después de todo, en realidad no son necesarias en el cuadrante E. No obstante, si vas a mudarte al cuadrante D, no te queda otra opción más que desarrollarlas. Estas habilidades son tan importantes como saber hacer el balance de una chequera, escribir un plan financiero y leer un reporte anual.

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki

VENTAJAS FISCALES Y LA LECCIÓN QUE NOS ENSEÑAN

Con mucha frecuencia, la gente que es nueva en las redes de mercadeo se sorprende al enterarse de las tremendas ventajas fiscales que se derivan de tener un negocio propio en casa.

La mayoría de la gente tiene, por lo menos, la vaga idea de que la gente rica disfruta de todo tipo de ventajas fiscales, pero como siempre ha vivido en el cuadrante E, no sabe de qué se tratan dichas ventajas ni la forma en que se pueden ejercer. Por lo anterior, hay quienes, en muchas ocasiones, se sorprenden al enterarse de que ellos también pueden disfrutar de esas ventajas fiscales y llevarse a los bolsillos cantidades considerables de dinero desde el primer día de operación de sus negocios.

Con los cambios recientes en las políticas fiscales, y gracias a los programas de seguros hechos a la medida para los negocios pequeños y los autoempleados, ahora es más sencillo que nunca crear tu propio paquete de beneficios; un paquete que compita e incluso supere lo que cualquier empresa típica grande pueda ofrecer. Si inicias un negocio de redes de mercadeo en tu tiempo libre, y conservas tu empleo regular, podrás comenzar a disfrutar de las ventajas fiscales de que gozan los ricos. Una persona con un negocio de medio tiempo puede recibir más deducciones fiscales que un empleado.

La imagen presenta sólo algunos ejemplos de cosas en las que ya gastas dinero y que se pueden convertir en deducciones legítimas de impuestos en cuanto comiences tu negocio de redes de mercadeo en casa. Nota: esta lista es ilustrativa, para recibir asesoría sobre tu situación fiscal, debes consultar a un profesional.

Por ejemplo, tal vez puedas deducir gastos de tu automóvil, gasolina, algunas comidas y entretenimiento. Pero, obviamente, es necesario que consultes a un “contador público acreditado”

para que conozcas las reglas precisas que aplican en tu situación. Y cuando lo hagas, descubrirás que el costo mismo de esa visita a tu contador ¡también es deducible! En otras palabras, el gobierno te dará una ventaja fiscal sobre el gasto en que incurriste para obtener asesoría profesional sobre cómo pagarle menos impuestos a él mismo.

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki Una de las mayores ventajas de las redes de mercadeo es que disipa esa nube de misterio y te permite comenzar a ver cómo sería tu vida en el cuadrante D.

Mi objetivo al profundizar en este tema no es sólo hacerte saber el tipo de apalancamiento económico -producto de los ahorros en impuestos- del que puedes disfrutar desde el primer día de operación de tu negocio. También me interesa hablar sobre el hecho de que ¡mucha gente no tiene ni idea de lo que significa vivir en el cuadrante D!

A muchos les sorprende enterarse de las ventajas fiscales disponibles porque, para la mayoría, el cuadrante D es algo similar al perdido continente de la Atlántida. Una de las mayores ventajas de las redes de mercadeo es que disipa esa nube de misterio y te permite comenzar a ver cómo sería tu vida en el cuadrante D.

¡Bienvenido a tu educación de negocios para el mundo real!

HABILIDADES PARA LA VIDA

Para construir un negocio exitoso, no podemos limitarnos a las propias habilidades y capacidades técnicas. Las habilidades para la vida son incluso más importantes porque son indispensables para negociar de manera adecuada en el cuadrante D. La clave para el éxito a largo plazo en la vida, la integran tu educación y habilidades, tus experiencias de vida y, sobre todo, tu carácter.

Por ejemplo, yo tuve que aprender a superar mis dudas sobre mí mismo, mi timidez y el miedo al rechazo. Otra habilidad de desarrollo personal que tuve que aprender fue a reponerme tras el rechazo y seguir adelante. Todos estos son rasgos que una persona debe desarrollar si desea tener éxito con un negocio en el cuadrante D, sin importar si el negocio es de redes de mercadeo, si es una franquicia o si sólo es el esbozo de cierta actividad empresarial.

Si no aprendes y desarrollas estas habilidades en la escuela ni en tu centro de trabajo, y si no te las enseñaron en casa cuando eras niño, ¿en dónde las vas a adquirir ahora? ¿En dónde encontrarás un negocio que esté dispuesto a invertir tiempo en tu educación y desarrollo personal y que, además, quiera ayudarte a construir tu propio negocio?

En el negocio de redes de mercadeo, precisamente.

John: Resulta interesante, Robert, que siempre cites la educación de negocios como el beneficio más importante de las redes de mercadeo. Creo que vale mucho la pena enfatizado porque, muy a menudo, la gente maneja habilidades y aspectos de sí misma que jamás aprendería ni desarrollaría, si no fuera gracias a su experiencia en el negocio de redes de mercadeo.

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki Las redes de mercadeo le enseñan a la gente a superar sus miedos, a comunicarse, a entender la psicología de otras personas cuando éstas dicen “no”, y a ser persistentes a pesar del rechazo y otros desafíos del mundo real.

A continuación se presentan algunas de las habilidades fundamentales que se pueden adquirir gracias a la educación en el mundo real que brindan las redes de mercadeo:

• Desarrollo de una actitud exitosa.

• ¿Cómo vestirse para tener éxito?

• ¿Cómo superar los miedos personales, las dudas y la falta de confianza?

• ¿Cómo superar el miedo al rechazo?

• De comunicación.

• De trato con la gente.

• De administración del tiempo.

• De manejo de la contabilidad.

• De cómo fijar metas.,

• De administración del dinero.

• De investigación.

Las buenas empresas de redes de mercadeo ofrecen un programa sólido de entrenamiento en todas estas áreas. Y yo estoy de acuerdo con Robert, este tipo de educación es totalmente invaluable.

De hecho te sería demasiado difícil encontrar la situación ideal para obtener este tipo de entrenamiento, y además, sería muy caro. Pero en este caso, ¡hasta te pagan por aprender!

En el ámbito de las redes de mercadeo tenemos una expresión muy popular. Decimos que “éste es un negocio en el que ganas al mismo tiempo que aprendes”. Creo que es un gran dicho porque enfatiza la clave del negocio: aprendes a hacer las cosas al mismo tiempo que las haces y no sentado durante años en una banca de un salón de clases, escuchando a alguien hablar sobre llevarlas a cabo.

Las redes de mercadeo son una escuela de negocios en el mundo real, para gente que quiere aprender las verdaderas habilidades de un empresario, y no las de un empleado.

En las redes de mercadeo, el entrenamiento es algo más que teoría: es experiencia pura. Y sin importar si llegas o no a la culminación de un programa específico en el que estás inscrito, o si haces mucho dinero, el entrenamiento por sí mismo siempre tendrá gran valor para el resto de tu Página 52

El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki vida. Mucha gente en realidad termina en otros negocios en los que llegan a tener mucho éxito debido al entrenamiento y la experiencia que recibieron al involucrarse en las redes de mercadeo.

Ése es el punto aquí, y la razón más importante por la que le he recomendado a la gente este negocio por toda una década. Al unirte a una buena empresa de redes de mercado, no sólo recibes un plan que puedes seguir, también recibes apoyo para desarrollar las habilidades y cualidades que necesitas para triunfar.

Las redes de mercadeo son una escuela de negocios en el mundo real, para gente que quiere aprender las verdaderas habilidades de un empresario y no las de un empleado.

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Activo #2:

Un camino provechoso de desarrollo personal

Sé que seguramente piensas: “¡¿Ya te ablandaste Kiyosaki?! ¿De qué se trata todo esto acerca de un “camino para el desarrollo personal”? Yo no necesito un grupo de ayuda, necesito que me alcance el dinero. Quiero generar riqueza, ¡no cantar en un grupo de optimistas!

Pero no tan rápido. No me estoy ablandando, sólo estoy siendo realista. Porque para volverse rico no basta depositar una moneda en la máquina tragamonedas correcta. Además, tú no estás sólo en busca de una nueva manera de ganar ingresos adicionales. En realidad estás llevando a cabo un cambio en tus valores fundamentales. No se trata de cambiar lo que haces. De una manera muy real, se trata de cambiar lo que eres.

Mi amigo Donald Trump tiene un valor de millones de dólares en la actualidad, pero en alguna ocasión lo perdió todo en un colapso de bienes raíces. Donald habla de la experiencia de deber 9.2 mil millones de dólares: “Pasé junto a un mendigo en la calle, iY me di cuenta de que él valía 9.2 mil millones de dólares más que yo!” No obstante, no pasó mucho tiempo antes de que Donald volviera a la cima. ¿Por qué? Por quien es o -para ser más precisos-, por quien llegó a ser.

Yo tuve una experiencia similar. A los treinta años ya era millonario, pero dos .años después mi compañía quebró. Perder un negocio no fue una experiencia agradable, pero me sirvió para entender una gran lección. Aprendí mucho en esos años; mucho acerca de los negocios, pero sobre todo, de mí mismo.

Después de aquel descalabro, mi padre rico me dijo: “El dinero y el éxito te vuelven arrogante y estúpido. Pero ahora, con un poco de pobreza y humildad que te respalden, podrás volver a ser un estudiante.” Y tenía razón. Las lecciones que aprendí de aquella experiencia resultaron invaluables después de algún tiempo. Construir un negocio internacional, y luego perderlo, me brindó educación en el mundo real que, finalmente, me volvió rico. Por si fuera poco, esa educación también me liberó. Y lo más importante que aprendí fue que esto no se trata de un negocio o de dinero, sino de mí.

Permíteme preguntarle a John algo al respecto, y si su respuesta es la que creo, verás a qué me refiero.

Robert: John, obviamente no toda la gente que se involucra en las redes de mercadeo alcanza Página 54

El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki el mismo nivel de éxito. ¿Por qué algunas personas no logran sus objetivos en este tipo de negocio?

John: La gente define el éxito de distintas maneras. Lo que puede ser importante para una persona, puede no serlo para otra. Algunos están satisfechos con complementar su actual nivel de ingresos, en tanto que otros de verdad están en busca de una oportunidad que pueda transformarlos en términos de potencial de ingreso y objetivos en cuanto a su estilo de vida. Es por eso que también tenemos que definir e! fracaso de una manera muy amplia. Ganar mil dólares al mes podría parecerle un fracaso a quien trataba de construir un negocio importante, pero para aquella madre, cuyo único objetivo era complementar el ingreso en su hogar, podría significar un gran éxito.

Sin importar e! objetivo, sabemos que quienes persisten en las redes de mercadeo tienden a mejorar y mejorar. De hecho, creo que la única forma en que se puede fracasar es si se abandona el negocio.

No obstante, esta información necesita detallarse para ser más precisa. No se trata sólo de si alguien deja o no la compañía; es decir, de si renuncia a su misión de distribución y declara formalmente: “Estoy fuera.” El asunto aquí no es que se abandone e! negocio, sino que se abandona uno mismo.

Eso es precisamente lo que pensé. Todo vuelve a lo que dije al principio de este libro: no se trata sólo de cambiar e! tipo de negocio en e! que trabajas, sino de que tú mismo cambies. Yo puedo mostrarte las técnicas, pero para que tu negocio crezca, también tienes que crecer tú.

EL GANADOR Y EL PERDEDOR EN TI

Existen dos palabras para lo que John acaba de describir. La primera es desertor y la otra, perdedor.

Todos tenemos a un ganador y a un perdedor en e! interior. Eso me incluye, por supuesto.

Estos dos seres compiten por obtener el pape! protagónico en nuestra vida. Mucha gente sólo

“pasa la vida” porque en lugar de buscar el éxito y el bienestar, permite que el perdedor en su interior lo domine todo. No es mi caso. Yo insisto en que el ganador tenga el control.

¿Cómo puedes identificar si quien habla es e! perdedor? Porque dirá: “Oh, no puedo darme el lujo de que .eso suceda”, “oh, es demasiado riesgoso”. O cuestionará: “¿Y qué pasará si fracaso?”

El ganador siempre está preparado para correr riesgos; el perdedor sólo piensa en su seguridad y estabilidad.

Es irónico. El perdedor sólo rezonga y se queja sobre el tema de la seguridad, pero siempre termina estancado en su carrera y en una vida que, para colmo, nunca es estable ni segura. ¿Qué hay de seguro en un empleo en el que trabajas cuarenta horas a la semana para una empresa que muy probablemente te despida en los próximos años? ¿O en guardar tus miserables ganancias en Página 55

El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki un plan 401 (k) al que se está comiendo un fondo mutualista estancado?, ¿o en un fondo manejado por un asesor financiero que resulta ser otro Bernie Madoff?

Dentro de cada uno de nosotros existen el ganador y el perdedor; el tipo rico y el pobre; el que trabaja y el que descansa en el sofá. Ésa es la batalla. Tú debes unirte a una empresa de redes de mercadeo porque ésta apoyará al individuo rico que vive dentro de ti, para que se ponga de pie y participe. Tus amigos perdedores quieren que te quedes en el sofá, que te tomes las cosas tranquilamente y continúes trabajando cuarenta horas a la semana porque, si lo haces, entonces no los estarás desafiando a hacer nada distinto. Pero ése no es el caso de tu patrocinador en las redes de mercadeo. Tu equipo en este tipo de negocio quiere que sobresalgas, que camines un paso más allá de donde estás acostumbrado, que llegues más lejos en tu historia y que te conviertas en alguien excepcional, extraordinario. Tu equipo nunca deseará lo contrario.

Es muy fácil decir: “No puedo pagarlo”, o: “Es demasiado costoso”, o: “Sólo quiero recibir los beneficios, no quiero trabajar duro ni correr riesgos.” Escucha al perdedor hablando.

Pero tampoco debes sentirte mal al respecto, porque hay un perdedor dentro de todo el mundo.

En mí también. Con mucha frecuencia trata de dirigirlo todo, al menos, por un tiempo breve. Pero todas las mañanas debo elegir: ¿quién se despertó esta mañana, el rico o el pobre en mí? ¿El ganador o el perdedor? Ésa es la batalla.

De hecho, todos tenemos un grupo de personajes en el interior; es todo un espectro de quienes podríamos ser. Yo elegí al hombre que estaba felizmente casado, que contribuía con el planeta y que tenía una tendencia espiritual hacia la libertad.

Casi nadie tiene la habilidad de seguir adelante, de lidiar con la desilusión y nunca perder de vista el lugar a donde se dirige. Nadie ha sido entrenado para tener este tipo de fortaleza, que es fundamental en la vida. Es el tipo de rasgos que tiene alguien que vive en el cuadrante D. Es pensar como empresario: el atributo más importante que podrás aprender al construir tu propio negocio de redes de mercadeo.

Cuando trabajé en la Corporación Xerox, me tomó dos años completos empezar a sentir mi poder y permitir que emergiera el ganador que había en mí. Al final de esos dos años estuve a punto de ser despedido pero, por suerte para mí, fue cuando mi confianza comenzó a crecer. Mis ventas se incrementaron y, en dos años más, ya siempre alcanzaba el primer o segundo lugar en ventas de mi oficina.

Las redes de mercadeo te dan la oportunidad de enfrentar tus miedos, lidiar con ellos, superarlos y sacar al ganador que vive en tu interior.

Que mi autoestima aumentara fue más importante que lo hiciera mi cheque de nómina. En Página 56

El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki serio, reconstruir la confianza en mí mismo y mi autoestima ha sido invaluable, y me ha ayudado a ganar millones de dólares. Es por ello que siempre estaré agradecido con la Corporación Xerox y con el personal que me enseñó a superar mis demonios, dudas y miedos. Hoy en día recomiendo mucho las redes de mercadeo, porque es una industria que te ofrece la misma oportunidad de fortalecer y reconstruir la confianza en ti mismo que la Corporación Xerox me ofreció a mí.

Las redes de mercadeo te dan la oportunidad de confrontar tus miedos, lidiar con ellos, superarlos y permitir que salga el ganador que vive en ti.

y no te equivoques: unirte a una empresa de redes de mercadeo y comenzar a construir tu negocio no significa que hayas dejado atrás al perdedor. Te va a tomar años construir la verdadera libertad. En Estados Unidos hablamos mucho sobre ella, pero en realidad, nunca se es libre hasta que no se consiga la libertad financiera, yeso toma bastante tiempo.

Yo nací sin nada, e hice y perdí mi fortuna en varias ocasiones en el camino, así que sé bien lo que se siente perder todo. Es muy sencillo que el perdedor asuma el control en tiempos difíciles.

Habrá momentos en que sientas que te están probando; cuando tus amigos te expresen algo como:

“Te lo dije”, y cuando tu familia te susurre al oído: “¿No crees que sería mejor que enfoques tu energía en tu trabajito y te olvides de toda esa cuestión de las redes?”

Te aseguro que habrá ocasiones en que te sentirás demasiado tentado a permitir que el perdedor dirija la orquesta, pero no lo hagas. ¡Debes ganar!

LA ESCUELA DE VUELO

Todas las orugas hacen su capullo antes de transformarse en mariposas. La escuela de vuelo fue mi capullo. Entré ahí como graduado de la universidad, y salí como un piloto listo para ir a Vietnam.

De haber asistido a una escuela de vuelo civil, dudo mucho que hubiera estado preparado para la guerra, a pesar de ser piloto profesional. Lo que tuvimos que aprender como pilotos militares fue muy distinto a lo que les enseñan a los pilotos civiles. Las habilidades y la intensidad del entrenamiento son muy distintas en cada caso, y la realidad de ir a la guerra al final del entrenamiento hace que ser piloto militar signifique muchas otras cosas.

A mí me tomó casi dos años terminar la escuela de vuelo básico en Florida. Recibí mis alas y luego fui transferido a una instalación de entrenamiento avanzado en Camp Pendleton, California.

Ahí, el entrenamiento subió aún más de intensidad: en Camp Pendleton nos enseñaron a hacer algo más que volar.

Después de terminar la escuela de vuelo y convertirnos en pilotos, tuvimos un año en que nos preparamos para ir a Vietnam. Volábamos constantemente, a veces bajo condiciones que nos ponían a prueba en los aspectos mental, emocional, físico y espiritual.

Página 57

El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki Pero a unos ocho meses de haber iniciado el programa en Camp Pendleton, algo cambió en mi interior. En un vuelo de entrenamiento, por fin me convertí en un piloto preparado para ir a la guerra. Hasta ese punto sólo había volado mental, emocional y físicamente, que es a lo que mucha gente llama “vuelo mecánico”. Sin embargo, en esa misión cambié en el aspecto espiritual. La misión fue tan intensa y aterradora que, de pronto, todas mis dudas y miedos desaparecieron del camino y mi espíritu humano se hizo cargo de la situación. Volar se había vuelto parte de mí. Logré sentirme en paz, en casa, al estar en el interior de la aeronave. Entonces la nave era parte de mí, y yo estaba listo para ir a Vietnam.

No quiero decir que ya no tenía miedo, de hecho todavía temía ir a la guerra, morir o, peor, quedar discapacitado. La diferencia era que ya estaba listo para ir a la guerra. La confianza en mí mismo era más grande que los miedos.

El proceso con el que me convertí en hombre de negocios e inversionista fue muy parecido a aquel con el que me convertí en un piloto listo para enfrentar la batalla. Tuve que fracasar dos veces en los negocios antes de encontrar, de manera abrupta, esa cualidad a la que a menudo se le llama espíritu empresarial. Con este término me refiero al espíritu que me mantiene en el lado D

e I del cuadrante del flujo de efectivo, sin importar cuán mal comience a ir todo. Yo prefiero permanecer de ese lado, en vez de volver a la seguridad y confort del lado E y A.

Yo diría que me tomó unos quince años adquirir la confianza suficiente para estar en el cuadrante D. Pero tú tienes más suerte que yo porque no tendrás que esperar tanto tiempo, ni vivir los fracasos y las luchas que yo experimenté. Tú puedes obtener ese mismo tipo de educación -

que te puede cambiar la vida-, en tu propia escuela de vuelo: las redes de mercadeo.

DE CÓMO MIS HABILIDADES PARA LOS NEGOCIOS ME CAMBIARON LA VIDA

Ahora que ya hablé del entrenamiento militar y de aprender a volar bajo condiciones de batalla en la selva de Vietnam, quiero contarte otra historia sobre la forma de dominar el carácter. Ésta no toma lugar en el campo de batalla, sino en el del amor.

Si yo no hubiera atravesado por esa intensa forma de entrenamiento para aprender las habilidades de negocios en el mundo real, creo que no habría tenido la fortuna de casarme con la mujer de mis sueños. Pero la conocí. Y me casé con ella.

Cuando conocí a Kim pensé que era la mujer más hermosa del mundo. Me quedé sin habla, y me aterró la idea de acercarme a ella y hablarle. Sin embargo, mi entrenamiento de negocios me había enseñado a superar el miedo al fracaso y al rechazo. El entrenamiento estaba a punto de recompensarme a lo grande. En lugar de ocultarme en el cuarto trasero y observarla desde lejos, que es exactamente lo que habría hecho algunos años antes, caminé con decisión hasta ella y le dije: “Hola.”

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki Kim volteó y me brindó su bella sonrisa. Me enamoré en ese momento. Era como salida de mis sueños, pero cuando le pedí que saliera conmigo, me dijo: “No.”

El Robert Kiyosaki de antes se habría alejado avergonzado y admitido la derrota. Pero gracias al entrenamiento de negocios, ya era más fuerte. Traté de calmarme y la volví a invitar a salir. De nuevo me dijo que no. Ahora la confianza en mí mismo había sido lastimada, y mi ego de hombre comenzaba a debilitarse. Pero le volví a pedir que saliera conmigo. Y, una vez más, la respuesta fue: “No.”

Las cosas siguieron así durante seis meses. Cada vez que ella me decía: “No”, yo iba a esconderme para lamer y curar mi lastimado ego. Me dolía por dentro. Pero si no hubiera aprendido a sobreponerme a las dudas personales, no habría insistido por seis meses. Pero lo hice.

Y, finalmente, un día ella dijo: “Sí.” Hemos estado juntos desde entonces.

No te cuento esta historia sólo porque es la cálida y tierna crónica de cómo Robert y Kim comenzaron a salir. Lo hago porque ilustra un punto fundamental: esto no se trata de negocios y dinero. Se trata de tu vida. Porque de la misma manera en que ganes dinero y construyas una carrera, también ganarás tu destino y construirás tu legado.

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Activo #3:

Un círculo de amigos que comparta tus sueños y valores Quizá te resulte complicado leer lo siguiente, pero si quieres crear un tipo distinto de economía para tu vida, tal vez, más que conseguir un nuevo empleo, tendrás que conseguir nuevas amistades. ¿Por qué? Porque a pesar de que las que tienes te quieren y, seguramente, no tienen la intención de hacerlo, puede ser que te estén limitando.

Es posible que hayas escuchado que tu ingreso tiende a ser igual al ingreso promedio de tus cinco amigos más cercanos. Y seguramente también has escuchado el dicho: “El que con lobos anda, a aullar se enseña.” Sucede lo mismo con la gente adinerada, la pobre y la de clase media.

Dicho de otra manera, los ricos hacen redes con los ricos, los pobres con otros pobres, y los de la clase media con la clase media, por supuesto.

Mi padre rico solía decir: “Si quieres ser rico tienes que hacer redes con los que tienen dinero o pueden ayudarte a generarlo.” Mucha gente se pasa toda la vida involucrándose y haciendo redes con personas que la limitan en el aspecto financiero. En un negocio de redes de mercadeo forzosamente tienes que tratar con personas que están ahí para ayudarte a ser más rico. Pregúntate lo siguiente: “La gente con la que paso tiempo ¿está enfocada en ayudarme a ser rico? ¿O sólo está interesada en que continúe siendo un trabajador que se esfuerza todo el tiempo?”

Para cuando cumplí quince años supe que quería ser libre en el aspecto financiero, y que una manera de lograrlo sería aprender a interactuar con gente que me ayudara a hacerlo. Decidí que buscaría la amistad de personas que estuvieran interesados en que yo creciera y no en que continuara siendo un empleado leal que trabajaba para otros ricos.

Aquel fue un momento catártico. No fue una decisión sencilla porque era muy joven, pero ya sabía que tendría que ser muy cuidadoso al elegir a la gente con la que pasaría tiempo, y a los maestros de los que aprendería. Si estás pensando en construir tu propio negocio, necesitas estar muy al pendiente de con quién pasas tu tiempo y quiénes son tus maestros. Es un detalle crucial.

Lo más difícil de irme de Xerox fue que tuve que dejar atrás algunas amistades. La mayoría de mis amigos y familiares estaba en el cuadrante E y tenían distintos valores a los míos. Valoraban la seguridad y el cheque de nómina constante. Yo valoraba la libertad y la independencia financiera. Mi decisión fue muy dolorosa pero necesaria porque deseaba crecer.

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki Es posible que atravieses por algo similar en las redes de mercadeo. Descubrirás que tienes amigos o familiares que no entienden

o están de acuerdo con tu decisión de explorar este negocio o, incluso, que tratarán de desanimarte. Tal vez tus amigos te dirán que estás loco, que eres un tonto o que cometes un gran error. Incluso tal vez pierdas amistades. Y déjame decirte que dudé al escribir la frase anterior porque es muy fuerte. Pero es la verdad. Así es la realidad.

Pero espera, esto no tiene nada que ver con las redes de mercadeo en sí mismas. Lo que sucede es que estarás realizando un cambio brutal en tu vida al pasar de los cuadrantes E o A al D. No es como cambiar de empleo, es más como mudarse a otro país, como cambiar de religión o de partido político.

Las redes de mercadeo no sólo ofrecen una gran educación de negocios, también un nuevo mundo de amistades: amigos que avanzan en la misma dirección que tú y cuyos valores fundamentales son iguales a los tuyos.

El poeta inglés John Donne escribió: “Ningún hombre es una isla, algo completo en sí mismo; todo hombre es un fragmento del continente, una parte de un conjunto.” Eso lo dijo en 1623, pero resulta una verdad aún más contundente en el increíblemente interconectado mundo de hoy. No puedes volverte rico de manera aislada; porque vales en relación con la comunidad con la que hablas, trabajas y juegas.

John: Lo anterior es verdad en todos los aspectos de la vida, pero, particularmente, en las redes de mercadeo porque, cuando construyes un negocio de este tipo, en realidad estás erigiendo a tu alrededor una sólida y nueva comunidad de amigos que están adquiriendo el mismo tipo de valores y habilidades de negocios en el mundo real que tú.

Ésta es también una de las grandes ventajas de los negocios de redes de mercadeo: en lugar de estar rodeado de gente que compite contra ti para obtener el siguiente ascenso. Aquí, tu negocio está repleto de gente que está tan comprometida con tu éxito como tú mismo. Porque tu éxito es lo que garantiza el de los demás. Es muy probable que incluso algunos de ellos se conviertan: en tus nuevos mejores amigos.

De hecho, según la Asociación de Ventas Directas (DSA, por sus siglas en inglés), un número importante de gente que se une a las compañías de redes de mercadeo y se mantiene apegada, califica a la red social a la que pertenece como una prioridad aún mayor al ingreso que reciben.

Así que, ahí lo tienes: las redes de mercadeo no sólo ofrecen una gran educación de negocios, sino también un mundo nuevo de amigos con los que avanzarás en la misma dirección, con quienes compartes los mismos valores fundamentales.

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki Para mí, el tipo de amistad del que habla John es tan valioso como el mejor entrenamiento de negocios.

Hoy en día cuento con amigos en los cuatro cuadrantes, pero mis amigos más cercanos, con los que salgo, y cuyo tiempo valoro más, son los que forman parte de los cuadrantes D e I.

Y por cierto, ¿qué sucedió con los amigos que dejé atrás en Xerox? Siguen siendo muy queridos y cercanos. Siempre será así porque estuvieron ahí para mí en un momento de transición.

Sin embargo, sé que en aquel entonces, había llegado el momento de seguir adelante. Si te encuentras en la misma situación y el cuadrante D te llama, tal vez debas unirte a un negocio de redes de mercadeo y hacer nuevos amigos.

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Activo #4:

El poder de tu propia red de negocios

Una de las primeras cosas que me intrigó de este modelo de negocios cuando comencé a analizarlo con seriedad en los noventa, fue el hecho de que incluía la palabra redes. Recuerdo bien que mi padre rico respetaba mucho este término.

Thomas Edison era uno de los héroes de mi padre rico. La gente en la actualidad a menudo piensa en Edison y da por hecho que fue el inventor de la bombilla eléctrica, sin embargo, no es así. Edison no inventó la bombilla, lo que hizo fue mejorarla y perfeccionarla. Y lo más importante es que encontr6la manera de convertirla en un negocio.

Después de dejar la escuela (porque sus maestros consideraron que no tenía lo necesario para triunfar ahí), Edison consiguió un empleo. Vendía dulces y revistas en los ferrocarriles. En poco tiempo comenzó a imprimir su propio periódico y, en un año, ya había contratado a todo un equipo de chicos para que vendieran dulces y su periódico. Había dejado de ser un empleado para convertirse en propietario de un negocio.

El poder no está en el producto sino en la red. La mejor estrategia para volverse rico es encontrar la forma de construir una red fuerte, viable y creciente.

El joven Edison se cansó pronto de vender periódicos y aprendió a enviar y recibir señales en código Morse para conseguir un empleo como operador de telégrafos. No pasó mucho tiempo antes de que se convirtiera en uno de los mejores operadores .de telégrafo y, además, en ese empleo aprendió el secreto que lo haría millonario. Como operador comprendió qué fue lo que transformó la invención del telégrafo en un éxito tan grande: todo se debía al sistema de líneas, postes, gente capacitada y estaciones de retransmisión. Era el poder de una red.

Aunque Edison es famoso por haber trabajado con la bombilla eléctrica y perfeccionar el filamento que logró convertir este invento en un objeto práctico, su verdadero golpe de genialidad consistió en fundar una compañía que instaló las líneas eléctricas que le permitirían a la bombilla penetrar a nivel comercial en la sociedad. La compañía que Edison fundó lo convirtió en multimillonario. Se llamó General Electric.

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki Lo que hizo que el negocio de Edison fuera tan revolucionario, no fue la bombilla en sí misma, sino el sistema de líneas eléctricas y estaciones de retransmisión que le daban poder a las bombillas. Lo importante era la red.

Mi padre rico me dijo: “La gente más adinerada del mundo construye redes. Todos los demás, sólo buscan empleo.”

De los magnates de las embarcaciones a los barones del ámbito ferroviario, y de Sam Walton y Bill Gates a Jeff Bezos, las grandes fortunas del mundo las han creado aquellos que descubrieron la manera de construir redes. Sam Walton no manufacturó productos para la gente, construyó la red de distribución por la que se entregan los productos. Bill Gates no construyó computadoras, sino el sistema operativo que las hace funcionar. ]eff Bezos no se dedicó a publicar libros, creó la red Amazon en línea, la cual los distribuye.

El poder no está en el producto sino en la red. La mejor estrategia para volverse rico es encontrar la forma de construir una red fuerte, viable y creciente.

Por supuesto no todos somos Thomas Edison, Sam Walton o Bill Gates. Y nunca lo seremos.

Efectivamente, habrá montones de extraordinarios pioneros creativos en cada generación, quienes crearán, de la nada, nuevas redes de miles y miles de millones de dólares. Lo harán de la misma forma que lo hicieron los hombres que mencioné, pero no es una ambición razonable para miles de personas, y mucho menos, millones.

Es por eso que las redes de mercadeo son un negocio tan genial. Las compañías que conforman la industria de las redes de mercadeo ofrecen ahora, a millones de personas como tú, la oportunidad de construir su propia red en lugar de pasar sus vidas trabajando para la red de alguien más.

LA LEY DE METCALFE

A Robert Metcalfe, fundador de 3Com, y uno de los creadores de Ethernet, se le atribuye haber estructurado la ecuación que define el valor de las redes: V=N2

La forma significa que el valor económico de la cadena es igual al número de usuarios de la misma al cuadrado.

Par explicar la Ley de Metcalfe en términos más sencillos, te diré que, al ir añadiendo usuarios, el valor se incrementa de manera geométrica.

Piensa en una red telefónica. Si sólo tienes un teléfono, en realidad no existe valor económico.

(Porque, si tú eres el único que tiene teléfono, ¿quién te va a llamar?) Pero, según la Ley de Página 64

El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki Metcalfe, en cuanto añades otro teléfono el valor de la red se incrementa al cuadrado. El valor económico de la rediría de cero a dos al cuadrado, o cuatro. Si añades un tercer teléfono, el valor económico de la red será de nueve. En otras palabras, el valor de una red se incrementa de manera exponencial, no numérica.

LAS REDES LLEGAN AL MUNDO DE LOS NEGOCIOS

El modelo clásico de negocio de la era industrial funcionaba de manera muy parecida a un imperio. El control lo tenía un fuerte “gobierno” central que mantenía una identidad centralizada, valga la redundancia, sin importar cuánto creciera el imperio.

En la década de los cincuenta surgió un nuevo tipo de negocios que mantenía su coherencia de manera distinta. En lugar de controlar todas sus partes con una sola oficina central, usaba el modelo de redes. Esta idea fue tan revolucionaria que muchos la criticaron, y el Congreso de los Estados Unidos estuvo a once votos de declararla ilegal. No obstante, el modelo sobrevivió a sus primeros años y, actualmente, es la base de 3 por ciento de las ventas al menudeo de los Estados Unidos, y se mantiene en crecimiento en todo el mundo. Algunas de las marcas más famosas que lo han aplicado son: Ace Hardware, Subway y, por supuesto, la más famosa de todas, McDonald’s.

Ese radical modelo de negocio se llama franquícia.

Una franquicia es un tipo de red en que varios propietarios de negocios trabajan con el mismo sistema. En un sentido bastante práctico, se podría decir que tienen los mismos valores.

No obstante, la franquicia era tan sólo un paso más en el proceso del desarrollo de redes en el mundo de los negocios. Dejaré que John te diga lo que sucedió después.

John: Robert está en lo correcto. No se trata solamente de pagar una comisión distinta o de pasarle la responsabilidad del mercadeo a otra persona o grupo. En realidad es una perspectiva completamente diferente de ver los negocios; una que refleja a la economía de la era de la información a través del uso de redes y no a la de la era industrial y su publicidad masiva y centralizada.

Después del modelo de franquicias, el siguiente paso en el desarrollo de los negocios en redes se dio en los sesenta, pero en realidad comenzó a crecer en los setenta y ochenta. En lugar de una red de negocios de franquicia, el nuevo modelo se construía a sí mismo a través de una red de individuos en franquicia. De cierta manera podrías llamarle a esto “franquicia personal”.

Al igual que el modelo original, este nuevo tipo de negocio también fue muy criticado. A pesar de las críticas, ha sobrevivido y prosperado.

Es el modelo conocido como redes de mercado.

Robert: Y, por cierto, la verdad acerca de las franquicias es que, como dueño, eres parte de Página 65

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una red, pero no de toda. Sólo te pertenece tu sucursal. En cambio, siendo comerciante a través de redes.

John: Como comerciante de redes no sólo las construyes, también eres el dueño. Y, tal como lo dijiste, Robert, eso te brinda una enorme cantidad de apalancamiento financiero.

Dicho de otra forma, como comerciante de redes tú tienes el control sobre la Ley de Metcalfe.

¿Cómo? Bien, eso no sucede con sólo afiliarse a una empresa de redes de mercadeo. Eso es equivalente a ser el único que tiene teléfono. Para manejar el poder de esta ley, necesitas hacer crecer tu red duplicándote en alguien más igual a ti: un socio. En cuanto hay dos de ustedes, el valor económico de tu red se eleva al cuadrado. Al haber tres, el valor pasa de cuatro a nueve.

Asimismo, cuando las dos personas a las que invitaste también traen a dos personas más, cada una, el valor de la red empieza a lucir como un cohete espacial que despega hacia la luna. Estás trabajando de forma aritmética pero el valor económico crece de manera exponencial.

Dicho llanamente, la Ley de Metcalfe significa que una red funciona como palanca porque te permite apalancar tu tiempo y esfuerzo.

Arquímedes, el ingeniero de la antigua Grecia a quien se le atribuye el principio del apalancamiento, declaró: “Denme un punto de apoyo y moveré el mundo.” Para demostrar el poder, virtualmente ilimitado, del apalancamiento, construyó un elaborado mecanismo de sogas y poleas, y conectó esta vasta matriz a una flotilla completa de naves de guerra. Cuando todo estuvo listo y la multitud que lo observaba se quedó en silencio, Arquímedes sujetó una viga de madera, jaló con toda su fuerza, ¡y la flota entera de barcos comenzó a moverse en el agua!

¡Así es el poder de una red!

A través de la matriz de sogas, Arquímedes pudo realizar una hazaña que, de manera ordinaria, exigiría de la fuerza combinada de varios miles de remeros. ¿Y qué era exactamente ese mecanismo de sogas? Una red.

Ésa es la fenomenal fuerza que hace que los rumores se propaguen: una persona les dice a tres, quienes a su vez les dicen a tres más, y éstos, a tres más y, en muy poco tiempo, todo mundo en el pueblo está enterado. También las tendencias de moda se propagan así. Asimismo, este fenómeno es la estrategia central de un negocio de redes de mercadeo: dominar el poder de la Ley de Metcalfe para duplicar tus esfuerzos a través de una red de personas.

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El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki Las redes de mercadeo constituyen uno de los modelos de negocio de mayor crecimiento en el mundo, pero muy pocas personas lo comprenden. ¿Por qué? Porque la gente puede ver el producto -de cuidado del hogar, de bienestar personal, o de servicios de telecomunicación, financieros o legales-, pero no logra ver que el negocio no está en el producto, sino en las redes a través de las cuales se distribuye. No en la bombilla de Edison, sino en la red eléctrica.

La gente no alcanza a comprender el valor de las redes de negocio porque éste es invisible: es virtual, no material. No lo puedes ver con los ojos porque hay muy poco que ver. Es un genuino modelo de negocio de la era de la información. No basta abrir los ojos para entender su poder, es necesario abrir la mente. No hay arcos dorados, ni sirenas verdes que te inviten a entrar al local.

El negocio de las redes de mercadeo se ha extendido por el mundo, sin embargo, las masas suelen pasarlo por alto.

Los negocios como General Motors y General Electric pertenecen a la era industrial. Las franquicias como McDonald’s, Subway, UPS Store, Ace Hardware, y el resto, son negocios de transición que surgieron como puente para sortear el paso de la era industrial a la era de la información. Las redes de mercadeo son verdaderos negocios de este tiempo porque no tienen que ver con espacio y materiales, o fábricas y empleados, sino con pura información.

Como comerciante en redes, tal vez llegues a creer que tu trabajo consiste en mostrar y vender un producto, pero no es así. Tu misión es comunicar información, contar una gran historia y construir una red.

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Activo #5:

Un negocio totalmente expandible y duplicable

Ahora te diré una verdad fundamental acerca de las redes de mercadeo, que tal vez te sorprenda: las redes no son un negocio para gente que tiene facilidad para las ventas. Unos capítulos atrás prometí que John nos hablaría más al respecto, y ha llegado el momento de hacerlo.

Robert: John, ¿estarías de acuerdo en que la gente más exitosa en las redes de mercadeo no es necesariamente la que tiene una habilidad natural para vender?

John: No sólo estaría de acuerdo por completo, de hecho, añadiría que, de cierta forma, pasa lo contrario. Para que un “vendedor por naturaleza” tenga éxito en las redes de mercadeo, a menudo se necesita que, en primer lugar, olvide todo lo que sabe acerca de ventas.

Muchos de los comerciantes en redes más exitosos que he conocido son entrenadores de vida, madres, líderes religiosos y maestros; es decir, gente a la que le encanta contar historias y ayudar a otros. Las redes de mercadeo tienen que ver con compartir información e historias personales, no con ventas colosales. También implican preocuparse por el éxito de quienes invitas al negocio. Lo cual, por cierto, es muy positivo porque, de todas maneras, sólo una de cada veinte personas es un vendedor nato. La clave del éxito en ventas radica en lo que puedas hacer. La clave del éxito en redes de mercadeo radica en lo que puedas duplicar.

Robert: A veces cuando digo que este negocio no tiene que ver con ventas, la gente reacciona con escepticismo: “Ajá, ¿estás tratando de confundirme?” Es decir, vender o compartir información, ¿no es más o menos lo mismo pero con distintas palabras?

John: No, no es sólo jugar con las palabras, y no se trata de confundir a nadie. Es un factor de duplicación que de manera muy dramática te muestra la enorme diferencia entre las ventas y las Página 68

El Negocio del Siglo 21 – Robert Kiyosaki redes de mercadeo.

Esto es lo que le respondería a la gente que lo cuestiona: “Si eres un vendedor asombroso con habilidades únicas, entonces te irá muy bien vendiendo, y seguramente tendrás un destino fatal en las redes de mercadeo.” ¿Por qué? Porque aunque puedas vender muchos productos, la mayor parte de la gente que esté en tu red no podrá hacer lo mismo. Y en consecuencia, la red no crecerá y morirá de forma prematura.

Robert: Porque ahogaste el fuego demasiado pronto.

John: Correcto. Lo he visto suceder muchas veces. En ocasiones, la gente talentosa y creativa comienza en las redes de mercadeo y de pronto se topa con un enorme muro de ladrillos porque cree que la forma de ser exitoso es usar su ingenuidad, talento y habilidades únicas para ser extraordinario. Pero no se trata simplemente de lo que puedes hacer, sino de lo que puedes hacer y que los demás puedan imitar.

También he visto a algunas empresas cometer el mismo error de reconocer con demasiada vehemencia los altos niveles de ventas personales, en lugar de enfatizar más un trabajo didáctico colectivo que les permita a todos duplicar sus esfuerzos en el desempeño de otros. La clave radica en la habilidad de duplicar, no de ser un gran vendedor. Cuando las compañías de redes de mercadeo no logran entender esto, merman su habilidad para desarrollar e infundirle energía, de manera continua, a su motor de crecimiento: la gente que logra duplicarse a sí misma.

Robert: Eso es fascinante porque cuando hablas de gente que trata de ser muy ingeniosa al respecto, ¿sabes a qué me recuerda? A la forma en que piensa una persona del cuadrante A, no del D. Cuando vives en el cuadrante A tienes que ser, a toda costa, ¡inteligente, creativo y único!

¿Pero de qué te sirve eso en el cuadrante D? Es como el beso de la muerte.

Henry Ford no creó un imperio y cambió al planeta por medio de la construcción de un modelo de negocio basado en las habilidades y los talentos de sus trabajadores.

Por supuesto, pudo haber contratado artesanos que construyeran los automóviles a mano. Éstos habrían sido hermosísimos, e incluso Ford habría logrado vender algunos cientos de ellos. Pero no, lo que Ford hizo fue diseñar un modelo en el que la gente ordinaria pudiera participar con su tiempo y esfuerzo para producir millones de autos casi de manera simultánea.

Ford pensaba como una persona del cuadrante D.